jueves, 7 de febrero de 2019

Infección de orina, estreñimiento, y operación pañal

Con tan solo año y medio nuestra pequeña comenzó a avisarnos cuándo tenía ganas de hacer caca y la poníamos al váter a hacerlo, pero cogió una infección de orina que hizo que lo pasara tan mal que dejó de hacer caca voluntariamente, vamos, que se aguantaba las ganas. Hubo que tratarla con medicación y poco a poco lo superó, pero con más de 2 años que tiene ahora aún no ha vuelto a pedir hacer caca en el váter y ni siquiera nos avisa después de hacerlo en el pañal.



Control de esfínteres a los 19 meses

Recién mudados a nuestro piso esperábamos que nuestra hija nos diera alguna sorpresa con su coportamiento debido a este cambio, pero ni lloraba más, ni jugaba menos, ni comía peor (seguía enganchadísima a la teta y comía poco como siempre), pero comenzó a decirnos "caca" cuando acababa de hacerla en el pañal. Fue un cambio buenísimo porque así podíamos limpiarla casi al instante. Después de unos días la niña comenzó a decirnos "caca" aunque no la hubiera hecho, mirábamos en el pañal y allí no había nada, así que no la cambiábamos, pero al rato (unos 5 o 10 minutos) la hacía. Decidimos entonces sentarla en el váter cada vez que nos dijera "caca" y no hubiera hecho nada y acertamos con la decisión, pues comenzó a hacer la caca sentada en el inodoro. Estábamos tan contentos por aquella novedad que primero la limpiábamos nosotros y luego dejábamos que ella misma se limpiara también con el papel, lo tirara al váter y tirara de la cisterna. Todo aquel protocolo la divertía mucho.

No siempre nos avisaba de que quería hacer caca, en muchas ocasiones la hacía en el pañal, pero para lo pequeña que era estaba muy bien cómo comenzaba a controlar los esfínteres.

Infección de orina con 20 meses

Un día se puso febril, llegó a los 39ºC y le dimos paracetamol para ayudarle a estar mejor y bajarle algo la fiebre para dormir, sin saber lo que podía tener. No íbamos a ir al médico a no ser que estuviera con fiebre más de 48 horas o viéramos que la niña estaba muy mal, pero lo hicimos, pues al día siguiente tuvimos muy claro lo que le pasaba. Cada vez que hacía pis en el pañal se quejaba y acababa llorando, estaba claro que tenía una infección de orina.

En urgencias le recogieron orina para analizar pero no fue cosa fácil. Primero le limpiaron bien los genitales y luego le pusieron el colector de orina pediátrico, que es una bolsita con un agujero que tiene pegamento alrededor para adherirlo en los labios de la vulva y recoger el pipí cuando la niña lo haga. Normalmente dejan que les pongas de nuevo el pañal encima, por si hubiera un escape, y para que la pequeña se sienta más cómoda. Pues bien, por más que le daba el pecho, le daba agua a beber y la teníamos distraída, E. no quería hacer pis. No es que no tuviera ganas, eso seguro, es que se estaba aguantando por lo que le dolía cuando lo hacía. Además creemos que se lo pegaron bastane mal y le dolía o molestaba. Después de una hora esperando a que hiciera pis le quitaron la bolsa para ponerle una nueva, pero la enfermera, bastante previsora, dejó al lado un bote por si hacía pis en aquel cambio. Pues oye! menos mal, porque fue quitarle el colector y E. empezó a hacer pis. Orinó muchísimo, todo lo que se había estado aguantando, y la enfermera pudo recogerlo directamente en el bote, menos mal!

Lo llevaron a analizar y nos confirmaron que era una cistitis aguda, así que le dieron antibiótico (Denvar), aunque en tan pocas horas no da tiempo a ver si hay bacterias o no. Un antibiótico que a E. le parecía asqueroso y que había que darle una vez al día durante 6 días, y un gel para lavado de genitales pediátrico.


Nos dejaron claro que era bastante frecuente que los peques, sobre todo las niñas, cogieran infección de este tipo por limpiarse mal cuando están con el cambio de pañal, y eso es lo que creo que le pasó a E. Así que decidimos no dejarque se limpiase de ninguna manera ella misma, al menos de momento



A la semana tuvimos que llevarla al pediatra para que nos informara sobre el urocultivo, el cual para nuestra sorpresa dio negativo en bacterias, con lo que se concluyó que había sido vírico, y nos quedamos con la duda de si habíamos estado dándole un antibiótico para nada ¿? Pero supongo que en estos tipos de infección más vale prevenir, porque si hay presencia bacteriana y no se trata las consecuencias en varios días sin tratamiento podrían ser fatales para la pequeña.

Estreñimiento con 21 meses

Después de lo mal que lo pasó con la infección de orina dejó de avisarnos cuando hacía caca. Pero no solo eso, es que dejó de hacer caca diariamente y pasó a hacerla una o dos veces por semana tan solo y además con mucho esfuerzo. Sabemos que era una reacción a la experiencia anterior, y mientras iba desahogando el vientre semanalmente no nos preocupamos hasta que contamos más de una semana sin hacer caca y ella empezó a quejarse diciendo que tenía "pupa" en la barriga, así que decidimos llevarla al médico. 

Nos confirmaron que tenía mucha acumulación de heces en el intestino pero que que habían visto casos peores así que no debíamos preocuparnos. Le pusieron un laxante directamente por el ano y nos fuimos a esperar que la niña hiciera "sus cosas" en el pañal en la sala de espera. No tardó ni 5 minutos en comenzar a hacer caca. Podemos decir que llegó a hacer la cantidad correspondiente a casi 3 días, pero sin casi esfuerzo ni dolor, y eso se reflejó en lo contenta que se le veía.

A parte le recetaron un jarabe (Casenlax) para que no le costara hacer de vientre en el futuro y que se les daba a muchos niños de esta edad porque precisamente eran ya muy conscientes del control de sus esfínteres y los controlaban tanto que retenían las heces mucho tiempo y acababan estreñidos. Así que nos dijo que iríamos bajando la dosis pero que probablemente estuviera hasta 6 meses con ese jarabe.



A los 10 días aproximadamente fuimos al pediatra para que él llevara el control de las dosis de jarabe y nos dijo que si con los 5ml de Casenlax que estaba tomando al día hacía bien de vientre, le podíamos ir bajando la dosis. Si en algún momento llegara a estar hasta 4 días sin hacer de vientre, le podríamos poner un microlax nosotros en casa y subir la dosis del jarabe de nuevo (como prueba y error), pero que no llegaría a los 6 meses con el jarabe porque probablemente en uno o dos meses ya no lo estaría tomando, ya que era una niña que nunca había sido estreñida.

Finalmente estuvo con el jarabe un total de 38 días y no fue necesario ponerle ningún microlax en todo ese tiempo. Así es como le fuimos bajando la dosis del jarabe:

L              M           X           J             V           S           D
..........................................................5ml........5ml........5ml
5ml.........5ml........5ml........5ml........5ml........5ml........5ml
5ml.........5ml.......2.5ml.....2.5ml.....2.5ml.....2.5ml.....2.5ml
2.5ml.....2.5ml......3ml........3ml.......2.5ml.....2.5ml.....2.5ml
2ml.........2ml........2ml........2ml........2ml........2ml........2ml
1.5ml.....1.5ml.....1.5ml.....1.5ml......1ml........1ml........1ml

A día de hoy, que tiene ya 25 meses, sigue haciendo caca todos los días, incluso 2 veces, sin necesidad de jarabe alguno.

Operación pañal a los 25 meses

La niña no ha vuelto a avisarnos de cuándo tiene ganas de hacer caca, así que no ha sido posible sentarla de nuevo en el váter para que lo haga. Pero sabemos cuándo lo está haciendo, por la cara que pone, y que además le gusta hacerlo de pie (a veces nos preguntamos si nuestra hija es la única "rara" que no quiere hacerlo sentada o en cuclillas ¿?). Y después de hacerlo la observamos y vemos que normalmente sigue jugando y no nos dice nada. Solo de vez en cuando nos avisa, supongo que sea porque le molesta, pero no es lo normal. Una pena, con lo bien que habíamos empezado a los 19 meses.

No obstante, como sabemos que ella es ya muy consciente de sus esfínteres y tiene más de dos años, nos estamos centrando en la orina en lugar de en las heces para que lo haga en el váter o en el orinal. Antes de bañarse siempre se sienta en el orinal y hace pis tan contenta, pero no siempre funciona, pues hay veces que dice que no hay pis y luego lo hace en la bañera, jajaja, imagino que esto es frecuente en los niños de su edad. 



Por otra parte estamos intentando inculcarle una rutina de hacer pis en el váter en determinadas ocasiones como son:
- nada más levantarse de la cama, que sabemos que tiene muchas ganas de orinar y le es fácil hacerlo donde sea.
- cuando le vamos a cambiar un pañal y vemos que no lo ha mojado a penas, la llevamos al váter y suele relajarse y hacer pis también sin demasiada dificultad.
- antes de dormir la siesta o al levantarse de la misma.
- cuando le ponemos el pijama, antes de irse a la cama.
- en cualquier momento del día que nos da por ofrecerle ir al váter y ella acepta.

Imaginamos que por culpa de la infección de orina y el siguiente estreñimiento será algo difícil y larga la operación pañal, así que ya nos hemos cargado de paciencia para entender que podría llegar el verano y aún no estar preparada, o que llegue septiembre y no pueda empezar el colegio porque aún no haya dejado el pañal.

No obstante le hemos comprado unas braguitas muy chulas que ella se pone contentísima de vez en cuando encima del pañal, aunque nosotros le decimos que son para usar sin pañal, pero al menos se la ve ilusionada con ellas. El día que le ponemos braguitas intentamos llevarla al baño a hacer pis al menos cada 3 horas, y la verdad es que funciona bastante bien.

Estas navidades le regalamos un libro que le encanta mirar por la noche y desde que lo tiene ve con más sentido lo de hacer pis en el váter y en el orinal, e incluso lo de llevar braguitas sin pañal debajo, y creemos que ha ayudado mucho a que E. se deje sentar en el váter para orinar e incluso tenga un poco de paciencia para esperar a ver si le sale algo o no. El cuento en cuestión es "El orinal de Lulú"  pero hay muchos similares en las librerías.






Lo dicho, paciencia y más paciencia, y a ver si en el 2019 conseguimos que deje de usar pañal, porque esto pinta que será un proceso mucho más largo que el destete.


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martes, 5 de febrero de 2019

Purés de verduras variados para una semana

Casi cada semana me pongo a pelar y preparar verduras de todo tipo para tener hechos los purés para la peque. Además ese mismo día aprovecho para hacer una cremita de verdura también para nosotros.

Antes E. no probaba la verdura, pero de unos 3 meses para acá ya la come, eso sí, solo en puré. Y para que no le sepan todos iguales cuezo las verduras todas juntas pero luego hago combinaciones diferentes con las verduras a la hora de batirlas.

ASÍ HAGO LOS PURÉS

  1. Selecciono las verduras que quiero darle. En esta ocasión voy a poner media calabaza, 2 calabacines, 2 puerros, 4 zanahorias y un puñado de alubia verde redonda (he probado a hacerlo con la alubia verde plana pero es más fuerte y no le ha gustado nada). Además coceré unas patatas para añadir una pequeña cantidad a cada puré, pero que en su mayoría serán para hacer nuestra crema. No me gusta echar mucha patata en los purés de mi hija porque no es una verdura tal cual, sino un tubérculo cargado de hidratos de carbono y fécula y para eso ya come pasta, pan, arroz...


 




  • Las patatas y las zanahorias las pelo y las dejo al fondo de la olla, pues son la que más cocción necesitan de todos los ingredientes que usaré. 
  • La calabaza la pelo y la corto en trozos grandes para que no coja demasiada agua.
  • Los calabacines también los pelo, aunque he oído que se pueden usar con piel. Ya lo veré más adelante.
  • A los puerros les doy un corte a lo largo para lavarlos bien debajo del grifo, les quito el culo y las hojas feas y los corto solo a la mitad, para que no se desperdiguen por la olla y poder localizarlos mejor.
  • La alubia verde la lavo y le quito los dos extremos y la dejo sobre todas las verduras. De hecho no importa que al echar agua en la olla no queden cubiertas, pues se hacen perfectamente al vapor.

2. Cierro la olla y la pongo al máximo (9) en el fuego más grande. En cuanto comienza a sonar la válvula la bajo a fuego medio (6) durante 10 minutos. Transcurrido ese tiempo la apago y voy soltando vapor poco a poco hasta que sea seguro abrir la olla.

 

 3. Voy sacando las verduras a diferentes cuencos escurriendo muy bien el agua, porque me interesa hacerlos espesitos, así a la hora de congelarlos sé que tengo la máxima cantidad de nutrientes en el mínimo espacio. Siempre hay tiempo de diluirlo un poco si a nuestro hijo no le gusta tan espeso, añadiendo un poco de agua cuando lo calentemos antes de dárselo.
Da lo mismo que se nos mezclen algunos ingredientes, por ejemplo que nos quede una alubia verde con la calabaza o un poco de puerro con la zanahoria, pues al fin y al cabo tendrá que comer de todo.

4. Vamos poniendo diferentes ingredientes en el vaso de batir y añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pero nada de sal.

PRIMERA MEZCLA: Puré de calabaza y zanahoria.
Echo la mitad de la calabaza que tengo y 2 zanahorias, que serán los ingredientes principales, pero le añado un poquito de patata, medio calabacín y un poco de puerro. Echo el chorrito de aceite y lo bato hasta que quede lo más homogéneo posible. Me da para llenar 3 vasos de 160ml, y lo que me sobra, que es muy poquito, lo dejo para enriquecer el siguiente puré.



















SEGUNDA MEZCLA: Puré de alubia verde y calabacín
Sobre lo que me ha sobrado del puré anterior coloco 3/4 partes de la alubia verde que tengo, un calabacín, un poquito de patata, un buen puñado de puerro y una zanahoria. Añado el chorro de aceite y lo bato hasta conseguir una mezcla homogénea. Me da para llenar otros 3 vasos de 160ml, y lo que me sobra lo dejo para la mezcla final.


TERCERA MEZCLA: MIX de verduras
Con el puré que me ha quedado en el fondo del vaso de batir y las verduras que he dejado en los cuencos (un poco de cada) hago otro puré, que al no llevar un ingrediente principal lo llamo MIX. Añado el chorro de aceite y bato hasta conseguir la mezcla homogénea. Esta vez lleno solo 2 vasos de 160ml y lo que sobra lo junto con la patata (casi toda la que cocí) y lo bato para hacernos nosotros una cremita.


 

5. Cierro herméticamente los vasos y los rotulo con el nombre de la mezcla y la fecha, y los pongo a congelar, todos excepto dos de diferente tipo, que serán para darle a la niña ese mismo día y al día siguiente.

OTRAS VERDURAS QUE SUELO USAR


Si no quiero hacer puré para nosotros y todo lo que meto en la olla es para hacer raciones y congelar, entonces pongo solo una patata pequeña y más cantidad del resto de verduras, pudiendo hacer más combinaciones diferentes de sabores, por ejemplo haciendo que uno sepa más a puerro, que a mi hija le encanta, o haciendo que el boniato sea un elemento principal en la mezcla. Así cada día los sabores son diferentes.

Si a nosotros nos apetece un día tomar un puré de puerro, que básicamente lleva solo puerro y patata, cuando lo tengo batido con el chorro de aceite de oliva aparto un poco para nuestra hija, y salo solo lo que nos vamos a comer nosotros. Pero un puré de estos, en los que hay tanta presencia de patata, no lo congelo nunca.

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martes, 15 de enero de 2019

Destete total una semana antes de cumplir 25 meses

He hablado mucho de cómo intenté destetar a mi hija con 13 meses sin éxito (más abajo dejo el enlace a cada post) y cómo fui consiguiendo disminuir las tomas con 20 meses aprovechando que comenzaba a beber leche de vaca. Hoy de lo que quiero hablar es del destete total que es el resultado del destete nocturno progresivo que comencé hace casi 4 meses.

Como explico en las últimas entradas al respecto, el ir destetando de noche a mi hija terminó siendo un destete también de día, pues las tomas de la noche se iban espaciando pero las de la mañana y la tarde también. Creo que cuando hablan de un destete progresivo no se refieren a que sea tan largo como ha resultado ser para nosotras pero he de decir que de esta forma mi pecho no ha sufrido lo más mínimo. No puedo decir lo mismo de mi pequeña, que lleva ya 5 días sin pecho pero aún pide "teta", aunque se conforma inmediatamente con un bibi de leche y un poco de pan.


Dos meses antes del destete definitivo 

Hace poco menos de dos meses ya solo tenía tres tomas al día, aunque calculo que eran abundantes porque el pecho se me llenaba bastante y la niña me lo dejaba muy flácido al terminar. Hace un mes comencé a quitarle una toma de la mañana o de la noche para hacer solo 2 al día. Decidí quitar de esas y no la de la siesta porque para la siesta a la niña le costaba mucho dormirse si no era con la teta, pero por la noche, con la distracción de que se va a la cama con nosotros o por la mañana que empezaba a disfrutar de su bibi viendo dibujos animados de la tele, le era más fácil pasar sin tomar el pecho. Así noté una bajada de producción terrible. Al mismo tiempo dejé de darle del pecho del que a penas tenía ya leche. Además, cuando le daba el pecho calculaba lo justo para que lo vaciara pero no le dejaba chupar más para no aumentar la producción. Lo que hacía era contar mentalmente y despacio hasta cien y después soltarla, lo cual no era nada fácil, porque se agarraba con los dientes y la boca bien apretada al pecho y además con las manos a mi pijama o rodeándome en un abrazo tenso. Esta fue la parte más dura psicológicamente porque sabía que le estaba dando algo que ella adoraba, mamar de mi pecho, pero por muy pocos minutos, y seguramente empezaba a relajarse justo cuando yo pretendía que se soltase.  Pero estas cosas se hacen así, si estás decidida a destetar no hay marcha atrás a no ser que sea imprescindible, como me pasó hace casi un año (lo cuento en la entrada Obstrucción mamaria por dejar la lactancia nocturna).



Último mes de destete

Llegaron entonces las vacaciones de Navidad, muchos días festivos por el medio en los que era mi chico el que se tumbaba con la niña a dormir la siesta, y de hecho lo conseguía bastante más rápido que yo (las últimas veces, mamaba, se soltaba sin haberse dormido y solo quería fiesta, pudiendo tardar incluso una hora en dormirse). Así que aprovechamos para quitarle la toma de la siesta de forma radical. Funcionó a la perfección. Ahora duerme la siesta sin teta previa, aunque sí que es verdad que para ello ha de estar más cansada que cuando lo hacía al pecho, es decir, que no se duerme por relajación sino por cansancio, y eso lo conseguimos haciendo que se levante entre las 8 y las 8:30 y no a las 9:00-10:00 como antes. Un poco de música, un poco de masaje en los pies, o en la espalda y va cediendo hasta caer dormida en la cama. Por lo tanto al quitar esta toma de media tarde, o sea la de la siesta, y seguir quitándole también alguna toma de por la mañana o de la noche alternativamente pasamos a tener entre 1 y 2 tomas al día solamente. Pronto se convirtió en una toma al día, y en la última semana una toma cada día y medio o dos días. Hasta que hace 5 días me di cuenta de que mi pecho ya podía aguantar perfectamente sin lactar más de dos días seguidos, lo que supone estar con el pecho lleno de leche más de 48 horas!! Parecía imposible hace unos meses, pero así sigo, dentro de poco hará una semana que mi pecho le dio de mamar por última vez y se va ablandando cada día un poco más sin dolor.

La peque sigue pidiendo "teta" alguna vez, pero no insiste, porque le digo que las tetas de mamá ya no tienen leche, y ella sabe que es cierto, porque al final, no debía de haber casi nada de producción. Entonces es cunado nos demanda un bibi de leche, y todos contentos.


Realmente me da pena, porque pensaba que la ultima vez que le diera de mamar podría ser programado, y disfrutarlo, mirar a mi hija en mis brazos y sentirla por última vez al pecho, disfrutando del calorcito de mamá, pero ahora ya no puedo echarme atrás, el destete total se puede dar por completado y he de quedarme con el buen sabor de boca de saber que he dado lo mejor de mi cuerpo a mi hija durante casi 25 meses fuera de mi barriga.

Cómo lo lleva la niña

Nuestra hija sigue demandando teta de vez en cuando: cuando se aburre y está en casa o quiere llamar la atención en la calle, pero sobre todo cuando vamos a dormir y cuando se despierta de noche o por la mañana. La solución que estamos dando es distraerle y hacerle caso cuando es por aburrimiento o precisa de nuestra atención y/o mimos, y ofreciéndole un bibi de leche si es para ir a dormir o para levantarse. A media noche le ofrecemos agua que siempre tenemos para ella en la mesita, pero nunca la quiere (no como hace unos meses que la bebía tan agusto) así que hay que explicarle que mamá ya no tiene leche en la teta y que ha de tumbarse y dormir. No funciona nunca, así que acabamos siempre haciéndole mimitos acariciándole la espalda, los pies, juntándola contra nuestro cuerpo... Muchas veces ha sucedido que le pide "teta" a su padre, y claro, mi chico le tiene que decir lo mismo que yo, que ya no hay teta, que no hay leche en la teta de mama, y la acurruca consigo en la cama. Total, que nos pasamos un buen rato sufriendo con ella (pues todo esto lo hace llorando a gritos y moviéndose de un lado para otro en la cama) hasta que se tranquiliza y vuelve a dormirse.

Pero lo entiende siempre, excepto de madrugada, claro, ella sabe que ya no hay leche en mamá y que las cosas van cambiando y ahora tiene otro "oro blanco" del que puede pedir la cantidad que quiera que siempre estaremos dispuestos a darle.

Y ahora qué?

Ahora toca seguir alimentando bien a mi hija con lácteos, es decir, con otro tipo de leche animal que no sea la mía, para que siga creciendo y nutriéndose bien. También toca recordar que quise destetarla hace casi un año por mi salud. No porque durmiera mal por darle el pecho de noche, que efectivamente sucedía (cualquiera que haya tenido o tenga un hijo de alta demanda con lactancia materna sabe que su cuerpo deja de descansar, deja de pertenecerle y pasa a ser un zoombie con patas). Por lo quería/necesitaba destetar a mi hija era para hacerme una mamografía del  pecho en el que tengo microcalcificaciones. Hoy, que ya tengo bien asumido que la lactancia materna ha terminado, he pedido cita para dentro de dos meses y poder hacerme ya esa mamografía de revisión tan esperada. Recordemos que tuve que hacerme una durante el embarazo para confirmar que las microcalcificaciones fueran benignas, pero, aunque me dijeron que todo iba bien, debía revisarme lo antes posible después de dar a luz, pero habiendo dejado la lactancia materna, para verlo mejor. Quise darle el pecho al menos un año, periodo en el que se supone que los bebés son absolutamente lactantes y los demás alimentos son secundarios, pero la niña comía tan mal, y demandaba tanto tanto pecho, que lo fui alargando hasta ahora, que es cuando conseguimos que bebiera leche de vaca.

Por cierto, por si alguien se pregunta cómo conseguimos que bebiera leche de vaca y que incluso la pida si antes la detestaba diré que fue suma de dos factores:
  1. Que yo cada vez tenía menos leche en el pecho y ella empezó a notarlo. Calculo que hace seis meses aún podía darle cerca de medio litro al día, pero en los últimos meses, durante el destete, pasé rápidamente a tener solo 200ml, y en las últimas semanas seguro que no llegaba a los 100ml al día.
  2. Que la leche que le ofrecíamos se la dábamos en un bibi de color rosa que no deja ver el color blanco de la leche y además se la dábamos fría, de la nevera, sí sí, pues cuando era así la probaba y si estaba del tiempo la rechazaba. Con el tiempo se ha ido acostumbrando a su sabor y a día de hoy ya se la damos calentita e incluso a veces en vaso.



lunes, 24 de diciembre de 2018

El segundo cumpleaños: de bebé a niña

Mi hija cumplió 2 años ya hace unos cuantos días, pero los cambios más notorios de su edad comenzaron a las puertas de su cumpleaños, hace ya un par de semanas.




Resumen de 18 a 24 meses

Cuando E. tenía 19 meses, y coincidiendo con que me quedé embarazada por segunda vez, tuvimos una crisis de lactancia, en la que la peque solo quería teta a todas horas, y si tardaba un par de minutos en ponerla al pecho lloraba como una loca. Así que estuve dándole pecho a demanda durante esos días. No sé si influyó o no, pero tuve un aborto bioquímico. Yo creo que fue debido a una insuficiencia lútea, o sea FL corta que ya sabía que tenía debido a la lactancia, lo que no sé es si esta crisis de lactancia aceleró el aborto, pues lo tuve el día 15 después de la ovulación.

A los pocos días, en los que seguía obsesionada con mamar (no lo hacía por hambre ni por mimos, sobre todo lo pedía en circustancias que ella quería evitar como ir a dormir), me mordió el pecho. Fue justo antes de acostarnos para darle la toma antes de dormir, ella no pudo esperar más y me agarró y me mordió la teta por encima del pijama, y me hizo sangre, sí. Le dpasé la niña a su padre y yo me aparté para respirar hondo, soportar el dolor físico y el psicológico. Había rabia e impaciencia en su mirada y yo, como su madre que soy, sabía que no sabía gestionarlo y lo hizo de aquella manera.

Con 20 meses comienza a mostrar las ganas de hacer caca antes de hacerlo en el pañal, así que aprovechamos para enseñarle a usar el orinal y el váter con un asiento adaptado a ella. Parece que lo disfruta. Dice "caca" y puede ser pipí o caca, pero no tiene nada en el pañal, así que la llevamos al baño, y allí lo hace, el pis o la caca. Dejamos incluso que se limpie ella cuando hace pis, y disfruta pidiéndonos "papel" para hacerlo, pero esto es un error (limpiarse mal ella sola) porque acaba cogiendo una infección de orina. Esto conllevaría en el futuro a un extreñimiento por no querer hacer caca y darle miedo (cuando hacía pis le dolía) que tratamos y superó muy bien (ya lo contaré en otro post.)

A los 21 meses le sale por fin su primer colmillo, pero parece que esto está haciendo que aumente de nuevo la demanda de pecho. Yo le doy, claro, no toma leche de vaca (solo 1 yogurt a la noche) pero comienza a comer purés de verduras así que decido bajarle la frecuencia de las tomas de noche y comienza a beber algo más de agua y a ponerse a dormir después de mamar (Hablo más de este periodo en el que comencé a destetarla de noche en el post Dejando la lactancia nocturna (7ma parte)).


Con 22 meses comienza a beber leche de vaca, pero eso sí, ha de estar fría o del tiempo porque caliente no le gusta. Al principio bebe unos 40ml al día, pero pronto pasa a beberse entre 60 y 90ml. También comienza a apetecerle más los petit suisse (danonino para que nos entendamos) y los demanda sobre todo como almuerzo, un par de horas después de desayunar o a la hora de la merienda.

Poco después de cumplir 23 meses cogió un catarro muy fuerte con contínuos ataques de tos que propiciaron el que vomitara todos los días leche materna, o la comida, o la cena. Y estando con las defensaas bajas cogió una gastrongteritis que terminó por dejarla hecha polvo: falta de apetito, diarrea, decaimiento... Estuvo 2 días enteros sin comer, no fue capaz de comer nada sólido, pero por suerte seguía mamando algo y bebiendo agua, auqnue al final perdió unos 700g en esas semanas, que es mucho para ella (más de un 5% de su peso en una niña que lo que ha de hacer es engordar).

24 meses y remontando: come mejor que nunca

E. está mucho mejor, se nota que no es un bebé. El catarro y la gastro hicieron que adelgazara mucho (de 10.5kg pasó a 9.8kg) pero comenzó a remontar. Lleva unos cuantos comiendo mejor que nunca: desayuna una rebanada de pan o dos (no quiere galletas y solo algunas veces pide cereales integrales), unos 150ml de leche; almuerza un petit suisse grande y una pieza entera de fruta (puede ser una mandarina o una pera por ejemplo) y a veces otro trocito de pan; come un puré de verduras espeso, carne o pescado según el día y más fruta de postre; merienda fruta sobre todo y algo de jamón cocido e incluso un quesito u otro petit suisse: y cena otro puré de verduras con algo de proteína después (por ejemplo tortilla francesa) y más fruta. Antes de acostarse se come un yogurt y fruta si pide más, e incluso puede pedir más leche de vaca. Ojalá siga con este ritmo y dentro de un par de semanas pueda hablar claramente de cómo esta siendo su dieta y si ha conseguido alcanzar de nuevo el peso que tenía.


Pero las legumbres... No hay manera de que quiera probarlas, así que intentaremos meterle algunas en los purés, ya que cada vez va probando más sabores diferentes. Esta semana por ejmeplo decidi meterle unos guisantes en alguno de ellos, y genial, así detecta otro sabor nuevo.

Habla cada vez más y mejor

Poco antes de cumplir los dos años comenzó a repetir las palabras que le decíamos y a sorprendernos diciendo ella algunas nuevas. Ya no solo le basta con "pato, vaca, mano, agua..." que las dice perfectamente desde hace un par de meses, sino que ahora se atreve a hacer frases (a su manera) para explicarnos lo que quiere o para contarnos lo que ha hecho. Pero sobre todo llama la atención que le gusta repetir todo lo que escucha, no hace falta estar detrás de ella para que diga una cosa, aunque tampoco es que lo hayamos hecho nunca, dejamos que se vaya soltando ella sola porque creemos que está en una situación complicada lingüísticamente hablando, ya que yo le hablo en castellano, su padre en francés y el resto de la gente de aquí en catalán.

Lo bueno que estamos notando es que no le da por decir que todo es suyo como vemos en otros niños, supongo que porque se está educando en casa y lo compartimos todo, con lo cual no hay nada a lo que le vayamos a decir, "eso no es tuyo, es mío". Sí que dice su nombre al referirse a alguna cosa que quiere para ella, pero si tiene algo y le dices que mejor lo usamos entre todos no le parece nunca mal y lo comparte. Le gusta hacer las cosas en compañía y hablar mientras juega, no quiere jugar sola. Solo de vez en cuando, cuando ha comido bien y está muy relajada vemos que está en algún lugar de la casa "a su bola" un rato, sin llamar nuestra atención.



Eso sí, es muy influenciable. Cambia del sí al no según le digas las cosas, y eso es muy divertido, jajaja. Además como papas primerizos que somos estamos viendo de dónde nace el ímpetu y la afición por determinadas cosas en los más pequeños: de los padres!! Si ponemos una canción que no quiere escuchar y nos ponemos a cantarla nosotros felizmente y con entusiasmo se une, y al día siguiente es ella la que nos pide con ansia que pongamos esa canción, jajaja, pobres criaturas, ahora entendemos de dónde nacen los forofos de futbol o los superfans de determinados cantantes...

Se mueve de forma mucho más coordinada

Trepa, camina, corre, se agacha, se gira, da vueltas... con una soltura despampanante. Es en esos momentos en los que se pone a hacer las coreografías de su grupo de música favorito cuando nos damos cuenta de que ya no tenemos un bebé sino una niña. Pasa las páginas de las revistas y de los libros con mucha soltura, de una en una o haciendo abanico como hacemos los adultos si buscamos algo concreto. 

También se le nota mejor coordinada en el agua de la piscina, ya que con el corcho alrededor de la cintura es capaz de desplazarse ella sola por la sin hundirse y si en algún momento se ve "en peligro" porque la cabeza se le vaya para adelante (que aún le pesa mucho más que el resto del cuerpo) hace un amago de "hacerse la muerta" y vuelve a la posición segura del principio.

Sube y baja escaleras con mucha facilidad, eso sí, agarrándose a algo siempre sobre todo para bajar. De hecho le encanta trepar por cualquier sitio que pille.


Dotes artísticas

Siempre le ha gustado eso de coger lápices de colores y papel para hacer sus borratajos, pero sobre todo lo que le gusta es pedir a los adultos que le dibujen peces. No sabemos por qué esa afición por los peces, pero menos mal que es eso y no caballos, ya que un pez es mucho más fácil de dibujar. Tantos peces le hemos hecho ya que en un par de ocasiones ella ha dibujado unos trazos diciendo que era un pez, y francamente, lo parecen.


Emociones

Aún no sabe gestionar bien sus emociones, y eso lo vemos cada vez que vamos a la cama. Ella dice "mimir no" pero aún así pide teta, que sabe que es solo para antes de dormir. Si es la siesta, que ya lleva varios días durmiéndola sin pecho, se enfada mucho, llora, patalea, me intenta desnudar, y no quiere entender que ha de cerrar los ojos y dejarse llevar. Así se puede estar hasta dos horas, cuando cae rendida en mis brazos y se duerme.

Pero lo mejor de todo, el cambio más importante en estos dos años que tiene, es el ver lo consciente que es de las cosas. Días antes de su cumpleaños ella ya sabía que tendría que soplar las velas en una tarta, además me lo había visto hacer a mí hacía no mucho. Y así cada día ella soplaba al aire dándonos a entender que quería hacerlo, y nosotros le decíamos cuántos días faltaban para ese momento. Pues bien, cuando llegó su cumpleaños, la sentamos en la trona, apagamos las luces y vinimos con la tarta y las velas encendidas cantando el cumpleaños feliz, se emocionó tanto que le salieron lágrimas de los ojos aunque mantenía una sonrisa asombrosa en su cara. La verdad, fue bellísimo verla tan consciente de lo que estaba sucediendo...


En qué no ha progresado aún

Partiendo de la idea de que la niña está teniendo una buena salud en general y un progreso adecuado en todos los sentidos, hay cosas que vemos hacer a otros niños de edad parecida a ella que E. no es capaz de hacer todavía y esperamos que en los siguientes meses lo consiga:
  • Diferenciar el nombre de los colores. Ella no es daltónica, pues le gusta mucho poner los juguetes por colores (si te sirve un "café" te da la taza, el plato y la cuchara del mismo color, y así con casi todo) pero a la hora de nombrarlos a todos los llama "asul" o sea azul. También supongo que al tener que aprenderlos en 3 idiomas tarde un poco más que otros niños.
  • Saltar. En el parque hay camas elásticas que ella disfruta como el resto de niños más grandes, pero no es capaz de saltar en ellas, solo mueve las rodillas flexionándolas y bota, sí, pero sin elevarse nunca del suelo. Tampoco en la piscina es capaz de tirarse al agua de un salto. Lo he intentado con ella varias veces ayudándole a saltar desde un escalón, pero o bien no sé enseñarle, o ella no sabe cómo se hace, o bien ya le saldrá solo más adelante.
  • Control de esfínteres. Después de casi haber conseguido que pidiera siempre por hacer pis y caca en el váter cuando tan solo tenía 20 meses, pasó por una infección de orina y un extreñimiento que han conseguido que no vuelva a avisarnos si tiene caca hasta que no la ha hecho ya en el pañal, y a veces ni nos avisa. Nos sentimos como si fuéramos un poco para atrás. Esperamos que pronto reanude ese interés por ir al lavabo a hacer sus cosas sin pañal, pero tampoco le vamos a meter prisa ni la presionaremos para hacerlo, porque si tenemos algo claro es que cada niño tiene su ritmo y hay que respetarlo. Está claro que no llevará pañal toda su vida.
  • Construir torres. No sé si es por desinterés o por qué, pero sigue sin llamarle la atención los juegos de construcción. Para Navidad le tenemos preparado uno de muchas piezas, a ver si con colores llamativos se lanza a construir torres y apilar las fichas hacia arriba.






domingo, 16 de diciembre de 2018

Aumento de la fase lútea reduciendo la lactancia materna

Creo que no es que sea más fácil quedarse embarazada si no hay lactancia materna, sino que es más probable que la fase lútea sea lo suficientemente larga como para conseguir que el óvulo fecundado se implante sin problemas antes de que tenga que venir el periodo.

Como comenté en un post anterior (Aborto bioquímico o microaborto) yo conseguí quedarme embarazada cuando aún daba el pecho a mi hija de 19 meses, que mamaba muy a menudo, entre 5 y 6 veces al día por lo menos, pero tuve un aborto bioquímico y pienso que fue debido a que mi fase lútea por esa época era bastante corta y no dio tiempo a que se implantara del todo bien antes de que me llegara la regla. ¿Y por qué lo creo así? Pues porque llevaba ya un par de meses estudiando mis ciclos y las FL eran de entre 9 y 11 días.

Mi hija va a cumplir 2 años dentro de unos días y ya hemos reducido la lactancia materna a 2 tomas por día y he visto un aumento progresivo de la FL en estos últimos meses muy considerable. Además eso que dicen que la duración de los ciclos puede variar pero no la de la FL no es del todo cierto, y más adelante, con mis gráficas lo muestro. Es cierto que si en tu vida no hay grandes cambios físicos, fisiológicos, de enfermedad o estrés, la FL se mantiene más o menos constante a lo largo del tiempo, pero si tienes algún cambio importante, sobre todo hormonal, aunque no tenga que ver con un tratamiento para la ovulación, la FL puede cambiar su duración.

Evolución de los ciclos dejando la lactancia materna

Lo que me ha sucedido a mi al ir dejando la lactancia materna es que la duración de los ciclos se me ha mantenido más o menos constante entre 26 y 28 días, la ovulación se me ha adelantado (pasé de ovular el día 18 de ciclo a hacerlo el día 12) y la fase lútea ha aumentado (pasé de una FL de 9 días a una de 15).

De todo esto ya hablaba en los post:
Aumento progresivo de la Fase Lútea en el que cuento cómo llegué a una FL de 13 días (que mirándolo mejor después vi que en realidad era de 14)
Ovulación sin tener TO+ y Fase Lútea en aumento en el que muestro cómo la ovulación se me empezaba a a delantar en el ciclo y la FL seguía aumentando conforme dejaba la lactancia.

En resumen, esta está siendo la evolución de mis ciclos dejando la lactancia materna:

Ciclo 1 (sin búsqueda)  25d - TO+ día 16 de ciclo - OV día 17 de ciclo - FL 9
Ciclo 2 (intento1)          28d - TO+ día 16 de ciclo - OV día 18 de ciclo - FL 11
Ciclo 3 (intento2) Embarazo  TO+ día 16 de ciclo - OV día 18 de ciclo - Aborto día 15 de FL
Ciclo 4 (intento3)          28d - TO+ día 14 de ciclo - OV día 17 de ciclo - FL 12
Comienzo con el destete:
Ciclo 5 (intento4)          28d - TO+ día ?? de ciclo - OV día 15 de ciclo - FL 14
Ciclo 6 (intento5)          25d - TO+ día ?? de ciclo - OV día 13 de ciclo - FL 13
Ciclo 7 (intento6)          27d - TO+ día 12 de ciclo - OV día 13 de ciclo - FL 15
Ciclo 8 (intento7)     Actual - TO+ día 11 de ciclo - OV día 12 de ciclo - FL ??


Comparación entre los ciclos 1 y 7 dejando la lactancia materna

Quedan unos días para que nuestra pequeña cumpla 2 años y aunque solo le doy pecho 3 veces al día (2 de lactancia, es decir del pecho en el que aún me queda leche, y una de relax , es decir del pecho del que ya no produzco leche) sigue siendo una niña muy demandante que intenta pedir "teta" cada vez que tiene algo de sueño, se aburre o le duele algo... Creía que llegaría a los 23 meses de edad sin mamar, y ahora ya sé que pasará de los 2 años haciéndolo. Pero espero poder quitárselo poco a poco en los siguientes meses. Aún así no creo que influya demasiado en los cambios de ovulación y de fase lútea, porque no creo que la ovulación se me adelante mucho más, ni la FL se alargue demasiado, pues nunca pude pasar de los 16 días o se consideraría embarazo. Lo que espero es que los ciclos se me mantengan como el ciclo pasado (si no me quedo embarazada antes, claro, que eso sí sería una buena noticia) ovulando alrededor del día 11 o 12 de ciclo, y con una FL de unos 14-15 días.

Posibilidad de embarazo futuro


Nosotros seguimos trabajando activamente en la búsqueda de ese segundo embarazo tan deseado. Yo sigo estudiando cada ciclo como si fuera la primera vez que lo hago porque sé que pueden cambiar de un mes a otro y la ovulación y la fase lútea no las tengo del todo bien establecidas. Supongo que esto sea porque aún estoy dando el pecho a mi hija y según mame más o menos estos días pueden variar. El gran problema es poder medirme la temperatura basal, ya que la pequeña duerme con nosotros y siempre se despierta por la noche, así que nunca han pasado las suficientes horas en las que yo haya logrado un reposo perfecto como para medirme una T basal correcta, pero aún así la mido los días en los que me salen los TO positivos, para ver cuándo se produce un salto de temperatura y confirmar ovulación.


Cuando me quedé embarazada de mi hija llevaba casi 2 años de búsqueda en los cuales tan solo 11 ciclos fuimos a por todas, o sea que puedo decir que tardé casi 11 meses en quedarme embarazada, aunque no fueron seguidos. A día de hoy no sé cómo contar el tiempo que llevamos, ya que al segundo mes de búsqueda me quedé embarazada y aborté y ahora estoy en el quinto ciclo de búsqueda después del aborto, o sea el séptimo desde que empezamos la búsqueda este año. Tengo claro que no seguiré buscando embarazo a partir de mediados del 2019, es decir, que en cuanto lleve un año de búsqueda y no haya conseguido un embarazo que llegue a buen puerto, desistiré pues al año que viene cumplo ya 42 años, y ya me parece excesivo.

Me da mucha pena pensar que no pueda darle un hermano a mi hija porque siempre he estado a favor de las familias con hermanos más que las de hijos únicos, y más aún hoy en día en que los niños juegan menos en la calle, y más aún donde vivo yo, que a penas pueden salir al parque por el frío que hae en la montaña. Un hermano es un compañero de vivencias y de viaje contínuo, porque va allí donde vayas tú siempre que están papá y mamá. Es una idea que adoro, y creo que es lo mejor para los peques. Pero bueno, al haber coocido tan tarde a mi chico, y haber tenido a nuestra hija a los 39 años, es lo que hay, y supongo que debo hacerme a la idea de que las probabilidades de quedarme embarazada en la atualidad han bajado en picado. Solo puedo cruzar los dedos y esperar.

Sensaciones

No puedo decir que esté animada este ciclo porque en realidad estoy desencantada. Mi chico y yo hemos mantenido relaciones en los días más fértiles, vale, y la ovulación la detecté perfectamente. Además la fase lútea ya suele ser larga y no dejo que la peque mame más de esas 2-3 veces al día que he explicado antes. Hasta ahí todo perfecto. Pero no tengo la sensación de haberme quedado embarazada. Acaba el año y miro hacia atrás con melancolía un aborto, un embarazo que pudo haber sido y no fue, y que aunque ya tenga una hija, era tan deseado como el primero, pero lo peor de todo es que el tiempo corre en mi contra. He cumplido ya 41 años y cada ciclo que pasa aumentan las posibilidades de embarazos fallidos o disminuyen las probabilidades de embarazos en general. Cada mes cuenta, cada ciclo es muy importante, no tengo todo el tiempo del mundo. Básicamente no tengo tiempo, y eso me estresa, lo cual no ayuda.

A veces me siento triste por pensar que no voy a poder darle un hermano a mi hija. Otras veces me animo y me digo que soy una tonta y que debería estar disfrutando de la infancia de mi única hija a tope y pasar de todo lo demás, que el tiempo también vuela en ese sentido. Pero al final, yo veo el bosque, no los árboles, y veo cómo me siento y no lo puedo negar, triste. Quiero quedarme embarazada, lo deseo con todas mis fuerzas, y cuando llegan esos días en los que voy a ovular estoy animada y con esperanza. Pero este mes, este diciembre que hace que termine este año 2018 me deja un sabor agridulce y no quiero hacerme la ilusión de que el día de Navidad tenga la buena noticia de enterarme que estoy embarazada. Jo, es que el día que me tiene que venir la regla es el 25 de diciembre, manda narices, y tanto puede ser un día superfeliz, como ser el peor día para cerrar el año.

Así que como cada ciclo, solo queda hacer una cosa, esperar día tras día, estar entretenida y no pensar demasiado en lo que podía ser y no es. Esperar una semana más para hacerme un test de embarazo. Esperar que dentro de mi se esté gestando una vida. Esperar que toda ilusión se cumpla esta Navidad.

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jueves, 29 de noviembre de 2018

Trauma infantil llamado "respeto a los demás" (2da parte)

Como dije al principio del post anterior (Trauma infantil llamado "respeto a los demás" 1ra parte) siempre pensé que pegaría a mis hijos y que los educaría igual de bien que mi madre me educó a mi. A día de hoy me retracto de mis palabras y reconozco haberme equivocado en mi opinión con los niños. Creo que todos los humanos merecemos el respeto de los demás, más si cabe si viene de nuestra familia. Los niños merecen respeto por parte de sus padres, y estos no tienen derecho alguno a infringirles daño solo por estar a su cargo y "ser de ellos".


Que los niños desobedecen? 

Pues claro, ellos nos hacen caso cuando quieren, sobre todo cuando son muy pequeños, pero no podemos pedirles obediencia sin más. Son personas humanas, han nacido con una inteligencia que solo saben usar para sobrevivir, el resto para ellos es juego y diversión. No se puede pedir a un niño que haga algo "porque sí" pues ni ellos mismo actúan bajo esa premisa. Los niños hacen o deshacen porque quieren experimentar, porque les gusta, por hacer gracia, para aprender... pero no para hacernos enfadar o para hacer enfadar a otro niño. Nosotros "obedecemos" a nuestros superiores en el trabajo, o las normas de tráfico y de circulación (y no siempre) porque sabemos que detrás de la no obediencia puede haber consecuencias graves como un trabajo mal hecho o un accidente. Pero si en algún caso alguna norma de obediencia está en contra de nuestros principios intentamos enfrentarnos a ella, nos oponemos esperando comprensión, o al menos aceptación, sinque por ello recibamos una bofetada o un azote, pues en ese caso sería violencia.

Que los niños no saben comportarse? 

Sí saben, se comportan como niños! Ya irán aprendiendo que en la sociedad hay unas normas de convivencia que es mejor seguir para que todos estemos más contentos: silencio en las bibliotecas, no gritar en espacios públicos, no correr entre la gente de la calle, no tirar cosas al suelo, no mover los objetos de sitio si no estamos en nuestra casa... Pero necesitan tiempo para aprenderlo. Son normas que hemos puesto los adultos, que no están escritas en ningún sitio y que no se suelen seguir en casa, así que las irán conociendo a medida que sus padres vean que no las conocen y por tanto las incumplen. Pero claro, ante todo debemos de ser nosotros los que prediquemos con el ejemplo, en todas las ocasiones, porque los niños no saben de excepciones (no entenderán por qué no se tiran cosas al suelo si un día vieron a su tío tirar el envoltorio de un chicle). Y si es la primera vez que ven un árbol de navidad gigante en un centro comercial y van a coger los adornos no debemos reñirlos, sino apartarles y decirles que no. Y si inmediatamente después vuelven a por ellos, debemos comprender que es que les llama muchísimo la atención, no lo pueden evitar, dejemos que lo hagan pues a nuetstro lado y con cuidado, pero no debemos pegarles o gritarles y llamarles desobedientes o malos. Es como si vamos con nuestra pareja por la calle y se queda embobada en un escaparate y le decimos, "vamos que llegamos tarde" pero no quiere moverse de allí porque ha visto algo que le encanta, que le ha llamado la atención y decide entrar para hacerse fotos con ese producto que le ha encandilado... Entramos detrás de nuestra pareja a reñirla y pegarle por hacernos lleagar tarde y quedar en ridículo? No, porque sería violencia.

Que los niños son malos? 

No debemos creer en la maldad de los niños que nunca antes han estado rodeados de ella, porque si no la han conocido, si no la han experimentado lo más seguro es que no sepan ni lo que es hacer algo con maldad, eso se aprende. Y eso se ve claramente en los niños que no van a la guardería y que nunca les han pegado, o aquellos que sus padres, tutores o cuidadores se toman siempre muchas molestias en intentar que entiendan las cosas de la mejor forma posible y siempre con mucho cariño, porque estos niños llevan una inocencia en su forma de ser que parecen más tontos que los demás, pero no es que sean tontos, sino que no conocen la maldad. Tienen picardía, pero no la utilizan para hacer enfadar s a sus padres o hacer llorar a otro niño, no al menos voluntariamente y a conciencia. De hecho, no creo que exista niño pequeño (entre 1 y 3 años) que le guste ver llorar a otra persona o a otro niño.

Por qué pegamos a los niños?

Hoy sé que si pegamos es por nuestra propia rabia, porque somos nosotros los que nos sentimos mal, no porque la otra persona se lo merezca, pues creo que un hijo nunca se merece que le hagamos daño. He visto cómo unos amigos pegaban a su hija de dos años por coger las figuritas de porcelana que había en el mueble de su casa, figuritas que estaban allí desde antes de que ella naciera. Sí, la riñeron y pegaron unos buenos azotes en el culo acompañados de zarandeo, posiblemente porque ya en otra ocasión había roto algo, no lo sé,  pero debía aprender que eso no se coge. Y digo yo, no habría sido más fácil cambiar las cosas de lugar y poner a su altura solo aquello que la peque pudiera coger o tocar sin problema? De mayor ya sabrá perfectamente que la porcelana y el cristal se rompen, pero es que aún así no creo que más adelante tenga ninguna necesidad de coger esas cosas, seguro que no serán de su interés. Sé que mi madre me pegaba porque le ponía de los nervios cómo lloraba o que me estuviera quejando siempre de mi hermana que me chinchaba y me pegaba (sí, he recibido muchas veces de mi hermana y después de mi madre por quejarme tanto), y es que para ella siempre fue la débil y yo la fuerte, no sé bien por qué, pues a día de hoy aún cree en ello, por eso cuando reñíamos a mi me pegaba y a ella le hablaba para que comprendiera que no debíamos comportarnos así. Le dolía en el alma que rompiera los pantalones y no poderme llevar nunca vestida con unos sin remendar. Pero aún le molestaba más, estoy segura, que aunque me pegara con la zapatilla volvía siempre a caer en el mismo comportamiento, llorar cuando me peleaba con mi hermana e ir corriendo a todos lados. Alguien le tenía que haber dicho que tal vez yo también era débil, que todo me afectaba mucho y que lo que necesitaba era ropa barata para ir al cole y salir a jugar y un abrazo muy fuerte cuando mi hermana me chinchara. Pero ahora ya es tarde, y tarde será para los padres que ya hayan pegado varias veces a sus hijos, pues el daño ya está hecho. Pero siempre se pude dejar de hacer y pedir perdón.

Pedir perdón

Eso que tanto intentamos inculcar a los niños y que tan mal se nos da hacer a los adultos es pedir perdón. Yo nunca ví arrepentimiento en la cara de mi madre cuando me pegaba. Ya he dicho que nunca fue tanto como para asociarlo a malos tratos en mi opinión (* la única vez que realmente sentí que me dio una paliza la cuento al final del post), y jamás me pidió perdón por ello. No sé si es algo general de los padres o solo de mi familia, pero con el tiempo yo aprendí a pedir disculpas. Si algo me diferenciaba de ellos es que por cada uno de mis actos que les hacía enfadar o disgustaba yo sentía una pena muy grande y creía estar en deuda con ellos. A mi hija de menos de dos años ya le he llegado a pedir perdón un par de veces por enfadarme (y eso que solo pegué un grito y nada más, pero con ello la hice llorar, y me sentí avergonzada y tan disgustada como ella). No negaré que puede que un día se me escape una bofetada, o un azote, seguro que algún día no podré contenerme, estaré tan cansada, agobiada y además sola, sin que nadie me pueda relevar, que por mucho que intente evitarlo caeré en la maldición de que todo padre algún día pegó a su hijo, pues hasta mi propio padre lo hizo, como conté en el post anterior, una única vez, la única que no sentí tanto dolor físico como psicológico y la única vez que no lloré. Intentaré contar hasta 10 siempre que me estrese, intentaré estar ocupada, irme de la habitación donde esté surgiendo el conflicto e intentaré que eso no suceda, pero lo que sí que puedo asegurar es que si pasa me sentiré fatal y pediré perdón a mi hija por ello, al igual que si se me fuera la mano con otra persona.

Esto no quiere decir que el pegar a nuestros hijos esté justificado y baste con pedirles perdón después. No debemos pegar a nuestros hijos bajo ningún concepto, porque si tenemos esa "necesidad" el problema es nuestro que no somos capaces de aguantar, no de ellos. No hay ningún acto de nuestros seres queridos que justifique el que  les peguemos, y qué son nuestros hijos sino los seres que más amamos en el mundo? Pues eso, pidámosles perdón cada vez que que les hacemos daño, cada vez que se llevan un disgusto por nuestro enfado. Pidamos perdón y ellos se sentirán también  con ganas de abrazarnos y darnos un beso para pedir disculpas por habernos hecho enfadar, como en cualquier relación de pareja que se precie de ser comprensiva y amorosa.

Libro "Bésame mucho" de Carlos González

Debo dar las gracias a Carlos González por haber escrito el libro "Bésame mucho" y haber conseguido que me diera cuenta  poco a poco de que en el fondo sí que tengo una herida, y que realmente el que mi madre me pegara influyó en mi vida, y seguirá influyendo, porque mi carácter fue tocado de forma violenta, dosificada, sin llegar a asumirlo como malos tratos, y sin llegar a generar en mi un sentimiento de odio hacia el mundo que hiciera que yo fuera otra madre con zapatilla en mano o que despreciara a  mis padres por ello. Porque aún así, les quiero, sobre todo a mi madre, la quiero muchísimo.

No puedo explicar lo que he llorado leyendo este libro. No puedo explicar la de veces que he tenido que dejar de leer y cerrar los ojos para recordar momentos de mi niñez, en esas veces que mi madre me pegaba una sola bofetada merecida y que a día de hoy no recuerdo por qué había sido y por ende no creo que fuera educativa en el respeto a los demás.

Hay una fragmento del libro de Carlos González con la que me siento muy identificada:

"El niño crece con la necesidad de justificar a sus padres. Los hijos quieren a sus padres con locura y sienten la obligación de justificarlos. Todo lo que hicieron mis padres, bien hecho estuvo. Si yo no pego a mis hijos, es como si les pasase por la cara a mis padres que hicieron mal en pegarme a mí."

Cierto Carlos, esa era la sensación que siempre tuve yo y creo que a lo largo de lo que he escrito se refleja, y es por eso que nunca hablaré de este tema con mi madre, nunca le diré lo mal que me hace sentir pensar que a mi me pegaba más que a mi hermana, siendo yo una niña buena que nunca me metía con nadie. Y por ello, para que no se sienta mal, que es una persona mayor, y por respeto a ella, no dejaré que lea esto nunca.


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