jueves, 15 de febrero de 2018

Dejando la lactancia nocturna (3ra parte)

Comenzamos con la segunda semana para intentar que nuestra pequeña de 13 meses duerma unas 7 horas o más seguidas, o que al menos pueda pasar esas horas sin mamar, así yo podré descansar algo más que lo que he podido hasta ahora noche tras noche. El método que estamos siguiendo es el de dormir separados: la niña con su padre en nuestra habitación, colechando como siempre, y yo en otro dormitorio. La semana pasada vivimos varias situaciones muy diferentes. Hubo dos noches horribles en que a penas dormimos y una que fue increíblemente perfecta en la que la pequeña durmió 7 horas seguidas. 



Hemos decidido que yo no le volveré a dar el pecho en la cama para que cuando se vaya a dormir no lo relacione con mamar, ya que en estos días lo que sí que hemos podido ver es que es capaz de dormirse sin tener que estar enganchada al pecho, aunque casi siempre quejándose. Entonces le daré de mamar en su dormitorio (en el que pretendemos que algún día sea capaz de dormir solita, donde está su cuna y donde se echa alguna que otra siesta de vez en cuando) y cuando me vacíe los pechos, se haya dormido o no, la llevaré a la cama con mi chico y yo me iré al otro dormitorio a dormir. A mí no me importa darle el pecho para que se duerma, pero lo que no quiero es que lo pida sistemáticamente o relacione "cama" con "teta" y cada vez que se despierte lo reclame o llore y se estrese porque no tiene su querida teta, y para eso lo mejor es que se acostumbre a dormir unas cuantas horas seguidas, o al menos eso pensamos.

Fui anotando cómo ha transcurrido cada noche antes de acostarme, por la mañana y luego la conclusión que esa noche de prueba merece:

Noche 8:

  • Hoy E. ha podido relacionarse con muchísimos otros niños en una fiesta de carnaval, así que tiene mucha información nueva que procesar sobre el mundo, jeje, a ver si eso le facilita el sueño... Ha cenado bien y se ha ido a la cama con papá después de que yo le diera el pecho. La he dejado dormida en nuestra cama y me he ido al otro dormitorio. 
  • Creo recordar que solo la escuché una vez de noche, aunque mi chico me dijo que fueron tres en total, pero de cada vez solo se ha estado quejando unos pocos minutos y volvio a caer dormida al poco rato. 
  • Parece que vamos mejorando.

Noche 9:

  • Hemos hecho como ayer. Lo que ha destacado en el día de hoy es que E. ha comido, merendado y cenado muy bien! Le he dado el pecho antes de acostarla y cuando la he posado en la cama con su padre ya estaba dormida. 
  • Yo solo la oí despertarse una vez en toda la noche, a eso de las 4 de la mañana pero el padre me dijo que fueron dos veces aunque no se quejó mucho. 
  • Espero que sea verdad que lo estamos logrando!!

Noche 10:

  • Estamos en plenas fiestas de carnaval y nos hemos ido tarde a la cama. Además la niña ha estado mamando mucho durante todo el día e incluso antes y después de cenar hasta la hora de dormir, tanto que no he sentido hinchados los pechos en toda la tarde. Además ha comido, merendado y cenado muy bien, mejor que nunca. Pero hasta la 1 de la mañana no se ha quedado dormida al pecho y entonces la he acostado con su padre. 
  • Se despertó solo una vez durante la noche, a eso de las 5 de la mañana, y en poco se volvió a dormir hasta las 8 que s cuando me la trajo su padre al otro dormitorio para que le diera el pecho. 
  • Ojalá siga con esta rutina y pronto pueda yo volver a dormir con ellos, o incluso mejor aún, lograr que duerma toda la noche seguida en su cuna, que será el siguiente paso.

Noche 11:

  • Después de mamar no se dormía pero mi chico se la ha llevado a la cama para probar, a ver si él lo consegue. Al final he tenido que volver a darle el pecho hasta que se h quedado frita en mis brazos, y dejarla al lado de mi chico dormida a eso de la 1 de la mañana, a ver si esta noche duerme seguidas esas 6 horas que quedan para que mi chico se levante para ir a trabajar. 
  • Buah! Qué bien he dormido esta noche! Me costó, porque a las 2:30 aún estaba despierta, pero no me he enterado de nada más hasta las 7 que me ha traído mi chico a la peque para mamar. Pero ohhh él no durmió casi nada, pues la niña se ha despertado cada hora a partir de las 4 de la mañana. Dice que lo que ha hecho cada vez que despertaba es quejarse un poco y volverse a dormir, pero claro, mi chico no ha podido dormir muy bien.
  • Espero que no se repitan muchas noches como esta.


Noche 12:

  • Esta vez no se ha quedado dormida mamando, pero después de estar un buen rato con su padre lloriqueando un poco ha caído rendida. No la hemos acostado demasiado tarde. 
  • Lo cierto es que solo la escuché una vez en toda la noche, y yo he podido dormir bastante bien después de todos estos días sola en la cama, pero el padre se ha levantado muy cansado. Pobrecito mío, no solo se había despertado una vez sino varias a partir de las 5 de la mañana. 
  • Él me dice que no me preocupe, que intente seguir descansando unos días más durmiendo sola en otra habitación, que yo he estado durmiendo mal durante más de un año y si le tiene que tocar a él ahora no pasa nada. Ay! Cuánto le quiero!


Noche 13:

  • Hemos estado de cena con la familia fuera de casa, así que hemos llegado tarde. La niña ha mamado bastante pero no se ha quedado dormida, tal vez porque se había echado una buena siesta en el coche de regreso a casa. Aún despierta la hemos acostado al lado de mi chico, y como era de esperar, al verme marchar de la habitación se ha puesto a llorar, pero después de unos minutos ha parado.
  • Creo que a la 1 de la mañana estaba ya dormida. Yo sí que he dormido del tirón, y me ha sentado muy bien. Y mi chico no se ha quejado. No me ha dado detalles de cómo fue la noche pero sí que ha comentado que no ha estado mal y que ha podido descansar. La peque se ha despertado muy poco. 
  • Unas cuantas noches así y podremos decir que estamos progresando.


Noche 14:

  • Última noche de esta semana. Hoy han vacunado a E. pero estaba muy activa, no tenía fiebre y hemos cenado todos muy pronto, así que nos hemos puesto a ver una película. Eso sí, casi nada más empezar la pequeña reclamó "teta" y como tarde o temprano se la iba a dar igualmente, me la acurruqué conmigo y se durmió, eso sí, sin soltarme. Estuvo media hora en un pecho y otra media hora en el otro, pero en este empezó a apretar con los dientes dormida. Qué dolor! Por más que la soltaba, volvía a engancharse y a apretar. Al final hemos dejado la peli a medias y mi chico se la ha llevado a la cama entre lloros. Supongo que esté algo sensiblera por la vacuna, así que hemos quedado que si pasa de la media hora y sigue así me iré con ellos a dormir para darle más pecho y que se relaje. 
  • Finalmente se durmió y pudimos acostarnos tranquilos, aunque mi chico me ha definido la noche como "dura". No he preguntado más. Para mí también ha sido dura, y mucho. Eran las 2 de la mañana y no me había dormido. Me palpé los pechos y volví a encontrar el ganglio que me noté hace un mes en el pecho "limpio" o sea en el que no tengo microcalcificaciones y por lo tanto del que no me hicieron mamografía cuando estaba embarazada (por lo tanto la última mamografía en este pecho me la hice hace 2 años). 
  • Estoy preocupada, así que iré al médico cuanto antes para que me lo miren, y rezaré porque la lactancia materna no sea un estorbo y no me obliguen a dejarla. Si no, no sé qué voy a  hacer, porque esta niña come más bien poco a parte de la teta...


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martes, 13 de febrero de 2018

Lactancia materna exitosa con poco pecho

Siempre he tenido poco pecho, o según muchas personas: nada, y no era una definición desacertada sino todo lo contrario. Vale que siempre fuí muy delgadita, pero a la hora de buscar sujetadores no encontraba algo que se quedara pegado a mi piel, porque incluso los que eran de copa A me dejaban hueco. ¿Complejos? Por suerte no. Sabía lo que tenía y cuáles eran mis fuertes: unas piernas delgadas y largas, un pelo bonito y una cabeza bien amueblada. ¿Lo pasé mal por tener poco pecho? Pues a veces sí, porque para mucha gente es raro ver a una chica tan plana. A veces tenía un poco de miedo en parecer un chico, pero a medida que iban pasando los años me daba cuenta de que realmente me daba igual. Mi mayor apoyo era la gente más mayor que me decía que mejor no tener esa carga ahí delante, y que ya me aumentaría el pecho cuando tuviera hijos, pero nunca lo creí.



Aún así, cuando quería quedarme embarazada buscaba información sobre la relación que hay entre tener poco pecho y la lactancia. No había gran cosa ni muchas explicaciones al respecto, pero en todas partes ponía que no tenía nada que ver una cosa con otra. Yo estaba segura de querer amamantar a mi bebé si es que un día tenía uno. Y empecé a creer que podría hacerlo. La información te da poder, y eso es lo que yo conseguí cuando estaba embarazada, me convencí de verdad de que daría de mamar a mi niña cuando naciera, estaba segura de que produciría leche para ella, sabía que como mujer la naturaleza debía dotarme de ese "privilegio" de poder alimentarla con mi propio cuerpo, como el resto de mamíferos.

El pecho que tenemos las mujeres, el que vemos que tenemos desde la pubertad, es el efecto del tamaño de materia grasa que se acumula en esa zona, pero las glándulas responsables paa producir leche, las que de verdad tienen una finalidad maternal en nuestro cuerpo, esas son casi del mismo tamaño en todas las mujeres y hasta que no te quedas embarazada no se muestran externamente. Desde el principio del embarazo empiezan a crecer los pechos, tanto que habitualmente te obligan a cambiar de talla y/o de copa de sujetador. En mi caso pasé a usar una copa B y a rellenarla bastante bien al final del embarazo.

Calostro y subida de la leche
Un tiempo antes de que naciera mi hija empecé a rezumar calostro. Qué felicidad! Se estaba cumpliendo lo soñado, mi pecho estaba produciendo alimento como el del resto de mamás. La prueba de fuego fueron las primeras horas después de que naciera la pequeña. Me tomé al pie de la letra lo que dicen que para ayudar a que suba la leche hay que poner al recién nacido lo más posible al pecho, y efectivamente, al cabo de tan solo un día y medio ya tenía los pechos llenos. A partir de entonces producía mucha leche, mucha más de la que mi pecho podía retener. Se me hincharon tanto los pechos que a punto estuve de cambiar de talla de sujetador de nuevo, pero las matronas me dijeron que se me debía regular algún día. 

Problemas con el pecho
Tenía tanta leche que cuando ponía a mamar a E. la pobre a veces se atragantaba y todo. Pasé dolores por la hinchazón durante unos cuantos días, y eso que estaba dando de mamar a demanda, cada poco. Una de las veces que peor lo pasé fue porque se me puso un pecho muy duro y aunque la pequeña mamaba bien de él, no se me descongestionaba. Al final, alternando calor (antes de dar de mamar para que se ablandara todo y la peque pudiera mamar mejor) y frío (para calmar el dolor cuando no estaba dando de mamar) pude seguir con la lactancia. 

No necesité pezoneras, pues aunque soy mujer de pechos pequeños mis pezones son bastante grandes y el bebé pudo engancharse perfectamente a ellos desde el primer día. Solo durante un par de días tuve grietas en uno de ellos. Todo empezó con unas perlas de leche que me dijeron que no eran importantes, pero al romperse acabaron haciéndome herida, y eso que no dejaba que la pequeña mamara mal, es decir, cuando notaba que en lugar de tragar bien lo que hacía era succionar mal, y por ende a mí me dolía, la soltaba inmediatamente para volver a colocarla bien. Al final me llegó a doler mucho y tuve que estar casi dos días sacándome leche de ese pecho yo misma para que se me curara. Desde entonces no volví a sufrir nada parecido.

Tomas largas y frecuentes
La verdad es que calculaba el tiempo que tenía a la niña al pecho y me salían unas 6 horas al día. Uf!! Me pasaba una cuarta parte del día dando de mamar, y es que ella siempre ha sido muy demandante, nunca le ha gustado el chupete (siempre ha preferido el pecho para quedarse dormida) y además mis pechos, aunque lactaran perfectamente, no eran tan grandes como los de otras mujeres y por tanto tenían una menor capacidad de almacenamiento, por lo que debía vaciarlos más a menudo, es decir, que producía la misma cantidad de leche que cualquier otra mujer (o incluso más según me comentaron las matronas) pero cuando mi piel se tensaba al llenarse el pecho pronto debía dar de mamar o si no rezumaba leche, porque se salía de tanta presión que tenía en un sitio tan pequeño. Esto es lo que ha hecho que la lactancia fuera más dura de lo normal, el no poder disponer de más de 2 horas seguidas sin tener que vaciar los pechos, ni siquiera por la noche. Con el tiempo se fue regulando y ya no se me salía la leche sola (dejé de usar discos de lactancia a los 9 meses) y además la peque también iba creciendo y entonces cada vez podía tomar más leche en menos tiempo. 

El problema ha estado siempre a la hora de extraerme leche, porque como vacío los pechos tan a menudo, nunca llego a tener una reserva grande como para extraerla y guardarla (sobre todo cuando la lactancia se regula). Pero lo que hago cuando quiero guardar una bolsa es darle a mi inña solo de un pecho durante varias horas dejando que se vaya llenando el otro, y cuando este está ya muy tirante, entonces ya puedo sacar unos 100ml de él más fácilmente con el sacaleche. Esto evidentemente no lo hacía en verano cunado la niña a pensas sabía beber agua, ya que cuando más agua tiene la leche materna es cuando el pecho está muy lleno, y el bebé lo necesita tanto como el resto de nutrientes.

Lactancia materna exclusiva a demanda
La peque nunca mostró mucho interés por la comida. Le fuimos introduciendo la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, pero nunca hubo manera de que comiera papillas, purés ni nada por el estilo. No fue hasta que cumplió los 10 meses, coincidiendo con la salida de sus primeros dientes, que comenzó a comer ya un poco de jamón cocido, pan y arroz, y a chupar otros alimentos. Por eso se puede decir que fue alimentada durante 10 meses con lactancia materna exclusiva a demanda. Y siempre ha estado bien nutrida. Una de las cosas que temíamos es que le faltara hierro en su dieta, que se le estuvieran terminando las reservas de cuando nació, y por eso nos preocupaba que no quisiera comer otra cosas que no fuera leche materna, pero en cada revisión con el pediatra este nos decía que la niña estaba muy sana. Creemos que gracias al pinzamiento tardío del cordón umbilical obtuvo una gran reserva de hierro y no sintió la necesidad e ingerir otros tipos de alimentos.

Tienes pecho? Lacta!
Creo que la lactancia materna es lo mejor para el bebé, lo más natural sin duda, y lo que está diseñado a medida para su perfecta alimentación, por lo tanto, que nadie se eche a atrás pensando que no puede hacerlo porque tenga el pecho pequeño, porque eso no tiene nada que ver. Yo llevo 14 meses de lactancia materna exitosa con un pecho muy pequeño. Cuando deje de lactar podré hablar de cómo queda el pecho, pero en mi caso seguro que pasaré de no tener nada a tener un poco y algo flácido ¿Y qué? Habré dado de comer a mi  niña oro blanco durante mucho tiempo, y habrá merecido la pena.


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domingo, 11 de febrero de 2018

Galletas hechas con papillas para bebés

Dar de comer papillas de cereales a nuestra hija ha sido imposible durante todo este tiempo. Solo una vez lo conseguimos y al cabo de una hora lo vomitó todo. No sabemos si fue por la papilla o por la leche de fórmula que usamos para hacerla. Los cereales los toma entonces en forma de arroz blanco cocido, pan de trigo, pan de centeno, pasta... Que tienen muchos más tipos de cereales las papillas que lo que ella come? Pues sí. Y además vienen enriquecidas con vitaminas y minerales, y mil cosas más que nosabemos  si son o no necesarias, pero que como padres pensamos que "más vale que sobre a que falte" y por eso nos dejamos convencer por grandes marcas comerciales en este sentido. Que es mejor darle las papillas que pan o pasta? Pues no lo sé, pues al seguir con lactancia materna se supone que la niña está bien alimentada.

La cuestión es que tenemos 3 cajas de papillas empezadas y que no sabíamos qué hacer con ellas, pues E. no las ha querido comer hasta ahora, así que supongo que con menos ganas las comerá en un futuro. Se me ocurrió entonces la idea de que al tratarse de cereales en polvo, o sea harinas al fin y al cabo, seguro que se podía hacer algún tipo de comida horneada que quedara sólida y la niña comiera mejor, como galletas o bizcocho. 



Busqué recetas por Internet y he de decir que no he encontrado gran cosa, pero he probado con 3 recetas de galletas:

  1. 50% harina de trigo +50% papillas sin gluten (arroz y maíz)
  2. 50% harina de trigo + 50% papillas de 8 cereales
  3. 100%papillas de 8 cereales


Hay que decir que el punto de horno cambia mucho respecto a usar 100% harina de trigo, así que aun le tengo que pillar el tranquillo. Aunque la niña es mayor de un año y no tiene alergia al huevo, no he usado este ingrediente ni la mantequilla, ya que lo que pretendo en principio es usar las cajas de papillas sin que sean un gasto adicional para nuestro bolsillo, pues lo que hace E. con las galletas de bebé que compramos es entretenerse un rato chupándolas, dar un mordisco y acabar tirándolas al suelo o desmenuzándolas para luego no comerlas. No es cuestión de tirar más comida, sino de aprovechar lo que tenemos  en lugar de tirarlo. Así que he usado aceite de oliva y agua sin más. Sí, ya sé que son  unas galletas poco atractivas, que además no llevan ni sal ni azúcar, pero y si a E. le gustan así? Ya veremos.

Estas son las tres recetas:

  1. 50% harina de trigo + 50% papillas sin gluten (arroz y maíz). (Precalentamos el horno a 200ºC) Ingredientes para 15 galletas: 50g de harina de trigo, 50g papillas de cereales sin gluten de Nestlé, 2 cucharadas soperas y media de aceite de oliva suave y 50 ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero la harina con las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa (no es cuestión de usar los 50ml de agua, sino la necesaria para dejar una masa consistente y no demasiado pegajosa, así que es una medida de agua aproximada a lo que yo utilicé). Esta masa se extiende con el rodillo hasta que quede bastante fina y con la ayuda de unos cortapastas vamos sacando las galletas y poniéndolas sobre un papel para el horno (yo he usado formas redondas). Horneamos 10 minutos a 200ºC con calor arriba y abajo. Resultado: No quedan muy doradas, e incluso parece que están algo crudas por dentro, pero no saben a harina de trigo... Saben a "algo" hecho con harina medio cocinado, con una textura algo dura por fuera pero elástica por dentro. La próxima vez las hornearé a menor temperatura durante algo más de tiempo. La niña ha estado chupando una pero no ha sido capaz de deshacerla y mucho menos comerla.
  2. 50% harina de trigo + 50% papillas de 8 cereales. (Precalentamos el horno a 150ºC) Ingredientes para 12 galletas: 50g de harina de trigo, 50g de papillas de 8 cereales de Nestlé, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva suave y 70ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero la harina con las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa. Esta masa se extiende con el rodillo pero sin que quede demasiado fina, pues la vamos a tener más tiempo al horno a menor temperatura que la receta anterior. Con la ayuda de unos costapastas vamos sacando las galletas (en esta ocasión he usado forma de corazones) y poniéndolas sobre un papel para el horno. En la receta que encontré por Internet ponía que había que hornear durante 20 minutos a 150ºC pero en mi caso las tuve que dejar 30 minutos a 150ºC con calor arriba y abajo y después otros 5 minutos más a 200ºC para que doraran un poco. Resultado: han quedado crujientes y bien hechas por dentro, buenas para chupar pero creo que demasiado duras para que la niña las pueda morder. Tal vez en este caso debería haberlas hecho más finas y tenerlas a más temperatura durante menos tiempo. Habrá que seguir probando.
  3. 100% papillas de 8 cereales. (Precalentamos el horno a 200ºC) Ingredientes para 12 galletas: 100g de papillas de 8 cereales de Nestlé, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva suave y entre 50 y 70ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa, pero hay que decir que es una masa muy elástica, pero mucho mucho, así que no se extiende bien con el rodillo. Hay que ayudarse con los dedos para ir extirándola sin que se rompa (debe ser tan grande la cantidad de gluten que tiene que parece chicle y es muy pegajosa, por eso hay que añadir el agua que nosotros veamos adecuado sin pasarnos). Con la ayuda de unos cortapastas  vamos sacando las galletas y poniéndolas sobre un papel para el horno (en esta ocasión he usado forma rectangular, pues la masa es casi como un chicle y cuesta mucho darle otra forma). Horneamos durante 20 minutos a 150ºC con calor arriba y abajo. Resultado: Han quedado bastante deformes y poco apetitosas a primera vista pero son las que más le han gustado a E. pues son las más blanditas. No quedan crudas porque las harinas que lleva son solo de papillas, que están preparadas para disolver sin más en leche. Lo ideal sería mejorar esta receta, que no usa ningún ingrediente más que un poco de aceite y agua y no hay que añadir más harina.

Tengo todas las galletas en un recipiente de cristal e iré ofreciéndoselas a E. cada día, a ver si las va comiendo o al final me las tira a la cabeza. Para la próxima hornada intentaré mejorar las recetas, tal vez usando huevo o mantequilla... ya veremos. He incluso he pensado en hacer algún tipo de bizcocho, pero el uso de levadura química me echa para atrás, ya que no quisiera hacer demasiada cantidad y calcular la levadura necesaria puede ser algo complicado porque  para cantidades pequeñas no se puede pesar en una báscula normal. 


jueves, 8 de febrero de 2018

Dejando la lactancia nocturna (2da parte)

En la primera parte de esta "saga" de post "Dejando la lactancia nocturna" contaba el por qué quiero, queremos y necesito acabar con la lactancia nocturna al menos durante 6-7 horas al día y cómo nos fueron las tres primeras noches. Hoy recuerdo cuando E. era aún muy bebé y veía siempre un montón de información por todas partes sobre cómo dejar la lactancia nocturna pero nunca vi necesario leerlo. Incluso recuerdo que me hubiera parecido cruel y egoísta por mi parte si lo hiciera, aunque nunca juzgué a quién lo hacía, porque si decidía lactar con todo el amor del mundo y luego se arrepentía, sus razones tendría. Pero en mi interior me hacía varias preguntas ¿Por qué iba a dejar de darle lo mejor a mi hija solo porque sea de noche? Ella no sabe qué hora es. ¿Por qué iba a ser tan egoísta y buscar la manera de intentar dormir nosotros toda la noche seguida? El bebé lo que necesita es mamar y estar con sus padres.



Pues bien, ahora, después de estos casi 14 meses de lactancia materna, lo entiendo todo. Ya sea por necesidad de la madre: porque deba ir a trabajar más o menos descansada y espabilada por la mañana, porque se le acumula el cansancio de muchas horas sin dormir; o ya sea porque ella quiera: porque ya no disfrute de dar el pecho, o porque le duela; y sobre todo si el bebé ya no es tan bebé y comienza a alimentarse debidamente con otro tipo de alimentos, llega un momento en el que toda mujer "desea" destetar de noche a su hijo. Y digo "desea" entre comillas, porque toda madre que decide lactar lo hace de verdad porque es su deseo, pues no es una necesidad de ella, ni mucho menos una obligación, y lo hace con todo el amor del mundo pensando en su bebé, por lo tanto el día que ella "desea" dejar de hacerlo seguro que es por un montón de razones, o bien una sola, vale, pero suficiente como para dejarlo, y no es de criticar, así como aquella madre que decide desde un principio darle al hijo leche de fórmula. Opciones hay, y mientras sean saludables para nuestros bebés y para nosotras, bienvenidas sean. 

Ahora soy yo misma la que escribo un post sobre el tema, y no es que haya buscado ayuda en la Red para saber cómo proceder, pues realmente no me he puesto a indagar en Internet para ver si encontraba todos aquellos post que hablaban de ello. Solo me he fijado en una chica que lo hizo de una manera y en un momento en el que toda la familia parecía estar preparada para ello, y era durmiendo el bebé con el papá en un dormitorio y la mamá en otro (Gracias Mamá Ingeniera por contar tu experiencia). El papá ha de estar preparado para pasar la noche casi sin dormir y tener la paciencia suficiente para soportar los lloros del pequeño, pues se va a quejar, y mucho, sobre todo al principio, pues le están quitando su chupo de por la noche, su leche tibia de madrugada y el calorcito con la barriga de mamá. La madre ha de estar preparada para escuchar ese llanto sin hacer nada (de hecho hay quien reocomienda que use tapones para los oídos) y debe poder soportar bastantes horas con los pechos cargados de leche, e incluso tener con qué extraerla en caso de que el pequeño consiga dormir al final más horas de las que la madre soporta el pecho hinchado. Y el bebé debe estar bien alimentado durante el día de forma que no necesite alimento de noche, y que sepa beber agua, para que no pase sed. Será duro para los tres, pero sobre todo para el bebé, eso está claro, y aunque no es el método Estivill, a veces nos lo puede recordar, porque todo lo que sea hacer que el niño llore, nos duele, pero hay que pensar que en esta ocasión no está solo, está con papá, con sus brazos, sus besos, sus mimos, su protección y cuidado.

Cuarta noche:

La noche anterior E. había conseguido dormir 7 horas seguidas!! Así que mi chico estaba de subidón. Se había arriesgado a pasar mala noche incluso teniendo que trabajar al día siguiente, pero había salido bien. Así que procedimos igual. Le di el pecho a la niña antes de acostarnos y cuando estaba ya adormilada y se soltó me fui de la habitación. Pero esta vez se quedó llorando mucho tiempo. De hecho la noche no fue nada bien, E. se estuvo despertando muchas veces. Yo misma la pude escuchar desde el otro dormitorio. La suerte es que en cuanto la peque caía dormida mi chico era capaz de quedarse dormido también inmediatamente, y pudo descansar algo, lo que pasa que no de forma seguida como estaba acostumbrado (bienvenido a mi mundo de estos últimos meses, jeje). Por la mañana yo ya tenía los pechos bastante hinchados y me trajo a la pequeña conmigo y le di de mamar y quedamos durmiendo juntas. Pero bueno, no estábamos contentos. Yo a penas dormí, mi chico a penas descansó, y la peque lo pasó bastante mal.

Quinta noche:

Después de una noche tan mala como la anterior nos esperábamos lo peor, pero había que hacerlo, eso sí, intentaríamos irnos a dormir un poco antes. El padre la bañó y la llevó a nuestra cama, entonces me reencontré con ella y le di el pecho, todo lo que quiso, aunque yo no me sentía muy hinchada, hasta que se soltó para jugar (por desgracia no siempre se queda dormida con el pecho a la primera, a veces mama, juega y ya luego vuelve a mamar y duerme). Entonces me levanté y me marche de la habitación y ella comenzó a quejarse y llorar. Al llegar yo al otro dormitorio la seguía escuchando quejarse pero estuvo así menos de 10 minutos, por lo que supuse que se había quedado dormida casi inmediatamente. De madrugada sí que la escuché llorar al menos dos veces. Al día siguiente mi chico me contó que aquella había sido la peor noche de todas. El pobre no debió de descansar nada porque la niña se estuvo despertando cada dos por tres. Hubo momentos en los que quiso agua y bebió tan ricamente, otros en los que no se dormía ni paraba quieta en la cama. Fue una noche movidita. Por mi parte, tampoco yo dormí seguido, pero me desperté solo un par de veces. Eso sí, cuando mi chico se levanto para ir a trabajar yo tenía uno de los pechos que me iba a explotar así que le cambió el pañal a la niña y me la trajo corriendo a la cama. Oh qué alivio! Se debió de beber unos 200ml de leche entre los dos pechos y calló dormida de nuevo un par de horas. El error que cometimos esta vez fue dejar que E. mamara lo que quisiera toda la tarde e incluso antes y después de cenar, con lo cual lo que le pude dar antes de ir a la cama no fue mucho. Es mejor que yo esté unas 6 horas sin darle el pecho para que tenga gran cantidad de leche para beber justo antes de irse a dormir.

Sexta noche:

Después de decirme mi chico que la anterior noche, la quinta, había sido la peor de todas, intentamos hacer las cosas mejor en lo que se refiere a entretenimiento y alimentación de la pequeña durante el día, por si eso tenía que ver. De tarde la llevé a la piscina, que tanto le gusta y así se movía, y al llegar a casa, a eso de las 18:30 le dimos de merendar. Después me la acurruqué y le dí de mamar todo lo que quiso, que no fue poco (me dejó seca) con vistas a no volverle a dar más hasta que no llegara la hora de ir a dormir. Luego estuvo jugando y paseando por casa de arriba a abajo. Le dimos de cenar  a eso de las 20:00 y después se puso a jugar de nuevo mientras cenábamos nosotros dos. Me pedía teta de vez en cuando pero conseguía distraerla con algo y si tenía sed acababa siempre bebiendo agua de su taza de aprendizaje. A las 22:30 me la llevé a la cama para darle el pecho y ver si conseguía que se durmiera. Bingo! A las 23:00, después de haber mamado durante 20 minutos de los dos pechos y quedar bien saciada (pues ya los tenía bastante hinchados) cayó dormida como un cesto. Se acostó entonces mi chico con ella y yo me fui al otro dormitorio. A las 3 de la mañana ya la estaba escuchando yo llorar, y estuvo así casi hasta las 5, que es cuando fui a por ella para llevármela conmigo y ponerla a mamar, porque no era cuestión de que mi chico se pasara la noche entera sin dormir. Cada noche estaba siendo peor y no sabíamos qué hacíamos mal? Intentábamos acordarnos de qué pasó exactamente la tercera noche para que la pequeña durmiera 7 horas seguidas. Qué hicimos de especial esa vez? Pero no lo sabemos.

Séptima noche:

Después de un buen baño y una buena cena la peque estuvo jugando alegremente por casa sin dar demasiada guerra. En el momento de ir a la cama tampoco se quejó demasiado, y menos mal, porque yo aún no podía ir a darle el pecho para que se durmiera. Eso sí, estuvo quejicosa unos minutos y se durmió al lado de su padre, sin mamar!! Así que me preparé para lo que podía ser una madrugada intensa para mi pecho, pues no lo vaciaba desde las 19:30. Cuando me fui al dormitorio de invitados, donde llevo una semana durmiendo yo sola, me llevé el sacaleches por si la peque no se despertaba y yo debía levantarme para vaciar los pechos. Pero fue coger el pijama y mi chico me avisó de que fuera a darle la teta. Y así hice, fui para allá corriendo, antes de que E. se desperezara demasiado y me vació los pechos, estuvo mamando unos 20 minutos y siguió durmiendo al lado de su papá. Me marché silenciosa de nuevo al otro dormitorio rezando porque aquella noche fuera como la tercera, es decir, que la niña durmiera de corrido las 7 horas que quedaban para que mi chico se tuviera que levantar para ir a trabajar. Oh! sería estupendo! 7 horas!! Al final no fue así. Otra noche en la que E. no duerme seguido. Pero al menos esta vez solo se ha despertado unas tres veces y no se ha quejado más de 10 minutos cada una, así que tampoco ha ido del todo mal. Mi chico ha podido descansar y yo... Bueno, yo como solía hacer antes, porque he sentido cómo se quejaba de noche y a mi me cuesta más volver a coger el sueño cuando me despierto.

Con esto cerramos la primera semana intentando que la niña se acostumbre a dormir del tirón, o al menos vaya aprendiendo a dormir sin teta por la noche y yo pueda descansar un poco más, aunque aún tengo la asignatura pendiente de dormir yo del tirón esas 7 horas benditas que mi chico se queda solo con la peque. A ver qué tal nos va este fin de semana que entra y el resto de días!


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miércoles, 7 de febrero de 2018

Carnaval con un bebé de 13 meses

En el anterior carnaval la peque tenía 2 meses nada más y la disfrazamos de una forma muy sencilla, con un vestido de H&M que imitaba al de Minnie Mouse con unos leotardos que llevaban dibujados los zapatos, una diadema con unas orejitas de ratón y listo, todo de algodón. Era muy pequeña y no se enteraba de nada, pero estaba monísima y risueña.



Sentimiento de carnaval

Ha pasado un año y toca disfrazarse de nuevo. Este año irá de pirata y como para la fiesta de disfraces pueden ir también los padres disfrazados, yo he pensado que lo mejor es que nos vistamos como ella, también de piratas, porque ya que E. no ha podido elegir si quería o no disfrazarse ni tampoco de qué, pues me parece adecuado que todos pasemos por eso. Así que los tres iremos de piratillas. Hay trajes muy divertidos y que nos hacen reír mucho a los adultos cuando se los ponemos a los niños, pero qué pensarán ellos cuando crezcan y se vean en las fotos vestidos de formas tan ridículas? Nos mandarán a paseo seguro. No sabemos si tendrán el mismo espíritu carnavalesco que sus padres, por eso creo que lo razonable es que se involucre toda la familia. Además, si les transmitimos esa sensación de seguridad al ponernos cualquier cosa como disfraz y ven en las fotos que estábamos todos en el mismo barco, puede que comprendan que no les vestíamos así para reírnos de ellos, sino porque hacerlo es divertido, hay que desinhibirse a veces, perder el sentido del ridículo, aprender a reírse de uno mismo, hacer el payaso y sobre todo disfrutar de ser quien tú quieras ser, por imposible que parezca, al menos por un día.

Lo cierto es que yo me disfracé muchas veces en carnaval cuando era niña y no tan niña. Unas veces pude elegir el disfraz y otras fui con alguno que me dejaron. De conejo, de oso, de china, de minero, de encarcelado, de princesa, de joker, de diablo, de la abuela de la fabada... Cualquier cosa vale si lo sabes llevar con dignidad y sobre todo mucho humor. Espero que este año sea divertido, y contagiar este espíritu poco a poco a la pequeña y también a mi chico, que aunque se ha animado a disfrazarse con nosotras, creo que aún piensa que haremos el ridículo en la fiesta infantil... jajaja. Espero que los tres lo pasemos bien y podamos repetir cada año.

El disfraz

Este año, para disfrazar a nuestra hija pensamos en su carácter y en la comodidad. Es un torbellino y aunque pone cara de buena cuando está rodeada de desconocidos, en la realidad es un trasto y se mueve mucho, por lo que no podíamos vestirla de princesita ni con algo que le estorbara al caminar, pues solo hace un par de meses que lo hace sola y tropieza fácilmente con todo. Teníamos que encontrar algo para ella en la talla 1-2 años, pero había muchas cosas aburridas para niñas. Nos gustaban más los disfraces para niños y le compramos uno de pirata, pero como era algo grande y de niño lo modifiqué. Le corté la parte del pantalón que le quedaba enorme y lo sustituí por una falda de tutú negro. Le compramos un sombrero de pirata y el que traía el disfraz, que parecía más una mitra de obispo que otra cosa,  lo recorté para coserle en la espalda el dibujo que traía de la bandera pirata. Los cubrezapatos venían con suela de trapo que también recorté y los dibujos de las calaveras se las apliqué, uno a un coletero y el otro al pecho. Y el cinto, como era marrón y me parecía algo aburrido, lo cubrí con una tela de rayas. Así, y con un sable pequeño (de punta roma y que  le dejaremos solo para las fotos) irá guapísima, aunque hay que decir que nos está siendo imposible que se deje el sombrero puesto.

A continuación se ve cómo era el disfraz cuando lo compramos y cómo lo dejé.

Transformación del disfraz

Detalle de la espalda
Actividades con y para niños en carnaval

Donde vivimos hay muchas actividades para disfrutar en estos días. La semana pasada hice un horario con todas las cosas que podemos hacer con la pequeña. Cada día hay espectáculos infantiles y estamos deseando llevarla a alguno de ellos a ver si presta atención. También está el desfile con carrozas y la música en la calle, merienda con niños... Estoy deseando que llegue!!

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lunes, 5 de febrero de 2018

Dejando la lactancia nocturna

Llevo casi 14 meses de lactancia materna que por las noches se convierte a veces en un calvario. Si a la pequeña no aguanta más de una hora durmiendo sin engancharse al pecho. Y solo a veces duerme durante dos horas y media o tres seguidas pero cuando ya es por la mañana y la he dejado en la cuna. Así que llegamos a pensar que no tenía hambre de noche sino que le gustaba mamar como método de relajación, pero que solo lo demandaba si me olía o me sentía cerca. Como yo estoy muy cansada por no dormir más de dos horas seguidas durante los últimos meses decidimos intentar que la niña durmiera unas 6 horas seguidas, que es lo que dormía cuando tenía 3 meses de edad y que es lo que mis pechos aguantan sin lactar y sin que me duelan. Respecto al tema de la mamografia que he de hacerme novoy a tomar medidas. Me dijeron en la clínica privada en la que me miran (Dexeus) que debería hacerla cuando hayan pasado 2 meses sin lactar, pero E. aún no come del todo bien, y la leche de fórmula no le gusta, así que no está en mis planes dejar la lactancia materna por esa razón. Además he leído en foros de grupos de lactancia que no es necesario dejar de lactar para una mamografía y que basta con haber vaciado bien el pecho antes de hacerla e informar al personal que eres madre lactante para que se tenga en cuenta en la lectura de la ecografía. Por lo tanto como dentro de un par de meses tengo ya la cita con el ginecólogo, preguntaré sobre este tema.


Primera noche:

Escogimos que fuera de viernes a sábado para que mi chico no tuviera que madrugar al día siguiente.
Cometimos un error, y es que la peque siempre se duerme al pecho, pero este día no lo hicimos así. Por la tarde había mamado mucho y después estuvo jugando así que a la hora de acostarnos, yo me saqué leche que se la dio mi chico en la taza de aprendizaje, se la bebió y yo me fui a un dormitorio y ellos dos a otro, pero la niña estaba despierta así que estuvo llorando muchísimo. Y gritando, al menos una hora hasta que debió de caer rendida a eso de las 2 de la mañana. A las 4:30 se despertó y yo también, porque hacía ya mucho que le había dado el pecho y necesitaba desahogarlo de nuevo, así que le di de mamar y volvió a quedar dormida. Pero luego hubo más momentos de "fiesta" por la noche a los cuales no asistí, porque estaba en otra habitación, pero que mi chico me contó a la mañana siguiente. Según me contó mi chico fue cansado, porque es muy estresante oirla chillar y gritar (a veces lo hace de día y solo se calla si la cojo yo en brazos o le doy el pecho). Por si la peque tuviera sed mi chico iba preguntándole si quería beber agua, y a veces lo hacía, pero se ve que lo que echaba en falta era mi pecho para quedarse dormida. Cuánto lo siento, pero tenía que ser así. Necesitamos, y en especial yo, que consiga dormir unas 6 horas seguidas, porque si yo no disfruto del día a día, ella lo nota. Es muy duro estar las 24 horas del día con un bebé adicto al pecho, en serio!

Segunda noche:

No volví a cometer el error de la noche anterior y esta vez le dí el pecho a última hora de la tarde y luego en el momento de acostarla, así tomaba mucha leche antes de dormir, y bingo! funcionó. Tomó los dos pechos y mucha cantidad de cada uno. La dejé dormida en nuestra cama junto a su padre y yo me fuí al otro dormitorio. A mitad de la noche la oí que lloraba, creo recordar que un par de veces, pero no tanto como la noche anterior. Y a eso de las 7:30 le dí el pecho de nuevo.

Tercera noche:

Al día siguiente mi chico trabajaba y yo no estaba segura de querer que pasara una noche despierto cada dos por tres con la niña llorando, pero él me animó a hacerlo de nuevo y separarnos para dormir. Ya que habíamos empezado aquello, no quería estroearlo. Le dí el pecho en la cama. Los dos pechos, para ser exactos, pero no pillaba el sueño ni a la de tres. Empezó a jugar y a darnos besos a los dos. Se sentaba, hablaba, y jugaba a tirarse encima de nosotros. Total que pensamos en que yo debería acabar de recoger la casa y seguro que al volver al dormitorio E. estaría ya echándome lo suficiente de menos como para mamar y quedarse dormida casi al instante. Pero no fue así. En cuanto me fui se puso a gritar y quejarse como siempre pero poco antes de que yo volviera al dormitorio se calló. De repente. Se había dormido en poco más de 10 minutos!! Así que me fuí al otro doritorio a dormir yo también. Como al dia siguiente mi chico se levantaba a las 7:00, hasta entonces no esperaba noticias de ellos para darle el pecho a la pequeña. Pero me dormí tarde y me estuve despertando varias veces de noche, y en ningún momento la oí llorar ni tampoco sentí salir del dormitorio a mi chico. A eso de las 6:00 me levanté con uno de los pechos bastante hinchado así que me lo vacié hasta que estuve cómoda y me volví a la cama, pero no pude volver a dormirme. A las 7:00 llamó a la puerta mi chico. Venía con E. en brazos. La peque se había despertado con la alarma de él y lo había hecho de buen humor y sin rechistar. La acurruqué entonces a mi aldo y le di el pecho, pero no volvió a coger el sueño. Después a lo largo del día me fue imposible conseguir que se volviera a dormir  sola. Se dormía al pecho, sí, pero al tumbarla en su cuna se despertaba. Así que ya me podía poner las pilas y relajarme al irme a la cama. El método parecía funcionar con E. pero faltaba que funcionara también conmigo y pudiera dormir esas 7 horas seguidas.

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jueves, 1 de febrero de 2018

Elección de la trona y de la hamaca

Escribo esto cuando nuestra pequeña tiene ya 13 meses pero creo que como se trata de una compra necesaria para el futuro hay que ir barajando todas las posibilidades antes de necesitarla y hacer una compra cara sin haber pensado bien la elección. A nosotros nos la regalaron antes de que naciera nuestra hija, pero la elegimos nosotros mismos. Teníamos claro que en el futuro necesitaríamos una trona para dar de comer a nuestra hija y entre nuestros deseos estaba el que la trona fuera cómoda para el bebé, segura, y que se pudiera usar el mayor tiempo posible, al menos hasta que la niña alcanzara a la mesa sentada en una silla normal.

Al ir a buscar una trona de estas características nos dimos cuenta de que hay una infinidad de modelos en el mercado con multitud de diseños más o menos coloridos o bonitos, pero que todas podían servir y eran funcionales para lo que nosotros creíamos que necesitaríamos.

Lo primero de lo que nos dimos cuenta es que había muchas tronas que eran simplemente un asiento que se ata a una silla, que nos parecieron para niños mayores, y otras muchas con bandeja y patas y que se podían usar a partir de los 6 meses. Pero es que también vimos otras pocas que podían usarse a partir del nacimiento. ¿Desde el nacimiento? ¿Cómo es eso? Pues porque son convertibles en hamaca, es decir, que hay una posición del respaldo, la más inclinada, en la que puedes colocar a un bebé de más de 3 kg (o 3.5kg según el modelo) sujeto con un arnés de 5 puntos y un reductor adaptado.

Trona y hamaca

Todo el mundo nos recomendaba que compráramos una hamaca para cuando naciera el bebé, porque así lo podríamos tener en cualquier parte de la casa con nosotros y de forma segura, pero no nos convencía. E. nacería en diciembre, en una época de mucho frío, y no nos gustaba la idea de tener a un bebé recién nacido tan cerca del suelo, porque como bien sabéis las hamacas son muy bajitas, supongo que para darles estabilidad y seguridad. Además nos parecía muy incómodo tener que andar agachándonos para atenderla, ya fuera para dejarla o cogerla, y menos aún teniendo en cuenta que le daría lactancia materna a demanda, lo que suponía que yo iba a estar haciendo sentadillas todo el día. Pues bien, la idea de que la trona se hiciera hamaca nos encantó, porque podríamos tener al bebé tumbado y seguro a una altura más considerable del suelo. La búsqueda se acotó entonces radicalmente y según el diseño de las patas y la amplitud de la bandeja encontramos 2 modelos que nos gustaba y entre los que elegir una: la Polly Magic y la Polly Progres5, ambas de Chicco.

Trona Polly Progres5 vs. Trona Polly Magic (ambas de Chicco)

Cosas en común:
- De 0 a 3 años
- Se convierte en hamaca
- El asiento es el mismo (blando, impermeable, grande y con la misma forma)
- La bandeja extraíble es la misma (amplia y se quita la cubierta para limpiarla)
- Arnés de 5 puntos y separapiernas rígido
- Reposapiés regulable en altura e inclinación (3 posiciones)
- Plegable y con ruedas delanteras
- Apoyabrazos abatibles
- Altura regulable en 8 posiciones

Diferencias:
- Precio: Magic: 180€; Progres5: 200€
- La Magic incluye el reductor para bebé para la función de hamaca, la Progress5 no (Precio del reductor: alrededor de 20€)
- La Magic trae una barra de juegos colgantes para la función de hamaca.
- La Magic solo la hay en colores lisos, la Progres5 tiene estampado de dibujos.
- La Magic tiene un cestillo portaobjetos, la Progres5 no.
- Respaldo reclinable: Magic: 3 posiciones (ahora la hay de 4); Progres5: 4 posiciones.
- La Magic no tiene el asiento extraible para la función de elevador para cualquier otro tipo de silla de casa, mientras que la Progres5 sí.

Pues bien, para nosotros fue muy fácil decantarnos por la Magic, ya que una de las razones por la que queríamos este tipo de trona era por su función de hamaca, y como además traía ya el reductor de bebé, cosa que la Progres5 no que encima era más cara (la progres5 acababa saliendo por más de 220€ con el reductor, que aunque nos la regalen es algo a tener en cuenta) podíamos tener dos cosas en una: trona + hamaca.

Trona ANTILOP de IKEA

En vistas de que en la casitta del pueblo no teníamos nada para que E. se sentara a comer cuando cumpliera 6 meses, compramos la trona más famosa de Ikea, la ANTILOP, con la bandeja y el cojín reductor para la espalda. Nos costó todo unos de 20€, así que estaba genial para usarla ocasionalmente. 

LA REALIDAD

La peque usó mucho la trona Polly Magic de Chicco en su función de hamaca los 4 primeros meses de vida, con los juguetitos y todo lo que traía colgando, pero llegó un día en que ya se aburría de estar sentada y prefería estar incorporada jugando con otras cosas, así que la dejamos de usar hasta que comenzamos con la alimentación complementaria.

Primera experiencia con papillas:
El primer día que probamos a darle de comer algo diferente al pecho, sacamos la trona de nuevo, le quitamos el reductor y colocamos la bandeja para apoyar el cuenco con la papilla. Uff! Qué mala experiencia, la niña parecia atragantarse con las arcadas así que fuimos a sacarla corriendo de allí y fue una odisea porque con la bandeja instalada y el arnés de 5 puntos bien ajustados tardamos bastante. Hay que decir que la niña vomitó y no pasó de un susto.

Primera experiencia con BLW:
Le preparamos unos bastones de sandía sin pepitas pero la niña era aún tan pequeñita que no alcanzaba a agarrarlos en aquella bandeja enorme y que encima le quedaba casi a la altura del cuello. O sea, muy mala experiencia, al menos para ella, porque estaba impotente al no alcanzar la comida y no ser capaz de atinar a metérselo en la boca, pues los brazos quedaban rígidos hacia arriba apoyados sobre la bandeja.

Total que estuvimos varios días probando con distintos alimentos. Las papillas pasamos a dárselas sin ponerle la bandeja (intenatr dárselo, pues nunca llegó a comerlas) pero para el resto de alimentos que preparábamos para que ella los cogiera con la mano, a la pobre se le hacía imposible porque la bandeja le quedaba demasiado alta y ella con los brazos mal colocados y muy incómoda. Decidimos traernos la trona de Ikea que teníamos en el pueblo para casa, y oye, cómo mejoró la cosa! La niña alcanzaba perfectamente a casi cualquier zona de la bandeja. Además era mucho más fácil de limpiar la de Ikea precísamente por ser toda ella de plástico rígido, y el reductor se desenfunda y se lava muy bien en la lavadora. Para limpiar la Magic, con tantos recovecos, es mucho más complicado, sobre todo en esata época en la que los niños lo tiran todo fuera y lo manchan tanto por todas partes. Lo malo? Pues que no es una trona para estar demasiado tiempo sentada, pues aunque el reductor es blandito, este cubre solo la espalda y el bebé está sentado directamente sobre el asiento de plástico.

A día de hoy la niña tiene 13 meses y mide unos 75cm pero sigue usando la trona de Ikea para comer, pues aunque la de Chicco es muchísimo más cómoda, el arnés de 5 puntos le molesta, se agobia y encima la bandeja le sigue quedando muy alta, demasido cerca de la cara. Supongo que para niños que son más tragones les venga bien porque así hay menos recorrido entre la comida y la boca, pero nuestra pequeña se agobia mucho tan "incrustada" entre el asiento y la bandeja y si de principio ya se sienta con pocas ganas a comer... Y si fuera para darle nosotros la comida con cuchara, pues genial sin bandeja, pero es que esta niña solo come lo que puede coger ella con la mano. 


Diferencia al guardarlas


Diferencia entre las bandejas


En verde la altura del asiento respecto el suelo, y en rojo la altura de la bandeja respecto al asiento

No nos arrepentimos de la elección de la trona Polly Magic, porque la ha usado mucho como trona de bebé y en cuanto crezca un poquito más será la que use para comer, ya sea con la bandeja o sentada a la mesa con nosotros. Ya queda menos, pues comienza a comer de forma más ordenada y no tira tantas cosas al suelo y estamos deseando usarla, pero la que debe estar cómoda es ella.

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