martes, 15 de enero de 2019

Destete total una semana antes de cumplir 25 meses

He hablado mucho de cómo intenté destetar a mi hija con 13 meses sin éxito (más abajo dejo el enlace a cada post) y cómo fui consiguiendo disminuir las tomas con 20 meses aprovechando que comenzaba a beber leche de vaca. Hoy de lo que quiero hablar es del destete total que es el resultado del destete nocturno progresivo que comencé hace casi 4 meses.

Como explico en las últimas entradas al respecto, el ir destetando de noche a mi hija terminó siendo un destete también de día, pues las tomas de la noche se iban espaciando pero las de la mañana y la tarde también. Creo que cuando hablan de un destete progresivo no se refieren a que sea tan largo como ha resultado ser para nosotras pero he de decir que de esta forma mi pecho no ha sufrido lo más mínimo. No puedo decir lo mismo de mi pequeña, que lleva ya 5 días sin pecho pero aún pide "teta", aunque se conforma inmediatamente con un bibi de leche y un poco de pan.


Dos meses antes del destete definitivo 

Hace poco menos de dos meses ya solo tenía tres tomas al día, aunque calculo que eran abundantes porque el pecho se me llenaba bastante y la niña me lo dejaba muy flácido al terminar. Hace un mes comencé a quitarle una toma de la mañana o de la noche para hacer solo 2 al día. Decidí quitar de esas y no la de la siesta porque para la siesta a la niña le costaba mucho dormirse si no era con la teta, pero por la noche, con la distracción de que se va a la cama con nosotros o por la mañana que empezaba a disfrutar de su bibi viendo dibujos animados de la tele, le era más fácil pasar sin tomar el pecho. Así noté una bajada de producción terrible. Al mismo tiempo dejé de darle del pecho del que a penas tenía ya leche. Además, cuando le daba el pecho calculaba lo justo para que lo vaciara pero no le dejaba chupar más para no aumentar la producción. Lo que hacía era contar mentalmente y despacio hasta cien y después soltarla, lo cual no era nada fácil, porque se agarraba con los dientes y la boca bien apretada al pecho y además con las manos a mi pijama o rodeándome en un abrazo tenso. Esta fue la parte más dura psicológicamente porque sabía que le estaba dando algo que ella adoraba, mamar de mi pecho, pero por muy pocos minutos, y seguramente empezaba a relajarse justo cuando yo pretendía que se soltase.  Pero estas cosas se hacen así, si estás decidida a destetar no hay marcha atrás a no ser que sea imprescindible, como me pasó hace casi un año (lo cuento en la entrada Obstrucción mamaria por dejar la lactancia nocturna).



Último mes de destete

Llegaron entonces las vacaciones de Navidad, muchos días festivos por el medio en los que era mi chico el que se tumbaba con la niña a dormir la siesta, y de hecho lo conseguía bastante más rápido que yo (las últimas veces, mamaba, se soltaba sin haberse dormido y solo quería fiesta, pudiendo tardar incluso una hora en dormirse). Así que aprovechamos para quitarle la toma de la siesta de forma radical. Funcionó a la perfección. Ahora duerme la siesta sin teta previa, aunque sí que es verdad que para ello ha de estar más cansada que cuando lo hacía al pecho, es decir, que no se duerme por relajación sino por cansancio, y eso lo conseguimos haciendo que se levante entre las 8 y las 8:30 y no a las 9:00-10:00 como antes. Un poco de música, un poco de masaje en los pies, o en la espalda y va cediendo hasta caer dormida en la cama. Por lo tanto al quitar esta toma de media tarde, o sea la de la siesta, y seguir quitándole también alguna toma de por la mañana o de la noche alternativamente pasamos a tener entre 1 y 2 tomas al día solamente. Pronto se convirtió en una toma al día, y en la última semana una toma cada día y medio o dos días. Hasta que hace 5 días me di cuenta de que mi pecho ya podía aguantar perfectamente sin lactar más de dos días seguidos, lo que supone estar con el pecho lleno de leche más de 48 horas!! Parecía imposible hace unos meses, pero así sigo, dentro de poco hará una semana que mi pecho le dio de mamar por última vez y se va ablandando cada día un poco más sin dolor.

La peque sigue pidiendo "teta" alguna vez, pero no insiste, porque le digo que las tetas de mamá ya no tienen leche, y ella sabe que es cierto, porque al final, no debía de haber casi nada de producción. Entonces es cunado nos demanda un bibi de leche, y todos contentos.


Realmente me da pena, porque pensaba que la ultima vez que le diera de mamar podría ser programado, y disfrutarlo, mirar a mi hija en mis brazos y sentirla por última vez al pecho, disfrutando del calorcito de mamá, pero ahora ya no puedo echarme atrás, el destete total se puede dar por completado y he de quedarme con el buen sabor de boca de saber que he dado lo mejor de mi cuerpo a mi hija durante casi 25 meses fuera de mi barriga.

Cómo lo lleva la niña

Nuestra hija sigue demandando teta de vez en cuando: cuando se aburre y está en casa o quiere llamar la atención en la calle, pero sobre todo cuando vamos a dormir y cuando se despierta de noche o por la mañana. La solución que estamos dando es distraerle y hacerle caso cuando es por aburrimiento o precisa de nuestra atención y/o mimos, y ofreciéndole un bibi de leche si es para ir a dormir o para levantarse. A media noche le ofrecemos agua que siempre tenemos para ella en la mesita, pero nunca la quiere (no como hace unos meses que la bebía tan agusto) así que hay que explicarle que mamá ya no tiene leche en la teta y que ha de tumbarse y dormir. No funciona nunca, así que acabamos siempre haciéndole mimitos acariciándole la espalda, los pies, juntándola contra nuestro cuerpo... Muchas veces ha sucedido que le pide "teta" a su padre, y claro, mi chico le tiene que decir lo mismo que yo, que ya no hay teta, que no hay leche en la teta de mama, y la acurruca consigo en la cama. Total, que nos pasamos un buen rato sufriendo con ella (pues todo esto lo hace llorando a gritos y moviéndose de un lado para otro en la cama) hasta que se tranquiliza y vuelve a dormirse.

Pero lo entiende siempre, excepto de madrugada, claro, ella sabe que ya no hay leche en mamá y que las cosas van cambiando y ahora tiene otro "oro blanco" del que puede pedir la cantidad que quiera que siempre estaremos dispuestos a darle.

Y ahora qué?

Ahora toca seguir alimentando bien a mi hija con lácteos, es decir, con otro tipo de leche animal que no sea la mía, para que siga creciendo y nutriéndose bien. También toca recordar que quise destetarla hace casi un año por mi salud. No porque durmiera mal por darle el pecho de noche, que efectivamente sucedía (cualquiera que haya tenido o tenga un hijo de alta demanda con lactancia materna sabe que su cuerpo deja de descansar, deja de pertenecerle y pasa a ser un zoombie con patas). Por lo quería/necesitaba destetar a mi hija era para hacerme una mamografía del  pecho en el que tengo microcalcificaciones. Hoy, que ya tengo bien asumido que la lactancia materna ha terminado, he pedido cita para dentro de dos meses y poder hacerme ya esa mamografía de revisión tan esperada. Recordemos que tuve que hacerme una durante el embarazo para confirmar que las microcalcificaciones fueran benignas, pero, aunque me dijeron que todo iba bien, debía revisarme lo antes posible después de dar a luz, pero habiendo dejado la lactancia materna, para verlo mejor. Quise darle el pecho al menos un año, periodo en el que se supone que los bebés son absolutamente lactantes y los demás alimentos son secundarios, pero la niña comía tan mal, y demandaba tanto tanto pecho, que lo fui alargando hasta ahora, que es cuando conseguimos que bebiera leche de vaca.

Por cierto, por si alguien se pregunta cómo conseguimos que bebiera leche de vaca y que incluso la pida si antes la detestaba diré que fue suma de dos factores:
  1. Que yo cada vez tenía menos leche en el pecho y ella empezó a notarlo. Calculo que hace seis meses aún podía darle cerca de medio litro al día, pero en los últimos meses, durante el destete, pasé rápidamente a tener solo 200ml, y en las últimas semanas seguro que no llegaba a los 100ml al día.
  2. Que la leche que le ofrecíamos se la dábamos en un bibi de color rosa que no deja ver el color blanco de la leche y además se la dábamos fría, de la nevera, sí sí, pues cuando era así la probaba y si estaba del tiempo la rechazaba. Con el tiempo se ha ido acostumbrando a su sabor y a día de hoy ya se la damos calentita e incluso a veces en vaso.



lunes, 24 de diciembre de 2018

El segundo cumpleaños: de bebé a niña

Mi hija cumplió 2 años ya hace unos cuantos días, pero los cambios más notorios de su edad comenzaron a las puertas de su cumpleaños, hace ya un par de semanas.




Resumen de 18 a 24 meses

Cuando E. tenía 19 meses, y coincidiendo con que me quedé embarazada por segunda vez, tuvimos una crisis de lactancia, en la que la peque solo quería teta a todas horas, y si tardaba un par de minutos en ponerla al pecho lloraba como una loca. Así que estuve dándole pecho a demanda durante esos días. No sé si influyó o no, pero tuve un aborto bioquímico. Yo creo que fue debido a una insuficiencia lútea, o sea FL corta que ya sabía que tenía debido a la lactancia, lo que no sé es si esta crisis de lactancia aceleró el aborto, pues lo tuve el día 15 después de la ovulación.

A los pocos días, en los que seguía obsesionada con mamar (no lo hacía por hambre ni por mimos, sobre todo lo pedía en circustancias que ella quería evitar como ir a dormir), me mordió el pecho. Fue justo antes de acostarnos para darle la toma antes de dormir, ella no pudo esperar más y me agarró y me mordió la teta por encima del pijama, y me hizo sangre, sí. Le dpasé la niña a su padre y yo me aparté para respirar hondo, soportar el dolor físico y el psicológico. Había rabia e impaciencia en su mirada y yo, como su madre que soy, sabía que no sabía gestionarlo y lo hizo de aquella manera.

Con 20 meses comienza a mostrar las ganas de hacer caca antes de hacerlo en el pañal, así que aprovechamos para enseñarle a usar el orinal y el váter con un asiento adaptado a ella. Parece que lo disfruta. Dice "caca" y puede ser pipí o caca, pero no tiene nada en el pañal, así que la llevamos al baño, y allí lo hace, el pis o la caca. Dejamos incluso que se limpie ella cuando hace pis, y disfruta pidiéndonos "papel" para hacerlo, pero esto es un error (limpiarse mal ella sola) porque acaba cogiendo una infección de orina. Esto conllevaría en el futuro a un extreñimiento por no querer hacer caca y darle miedo (cuando hacía pis le dolía) que tratamos y superó muy bien (ya lo contaré en otro post.)

A los 21 meses le sale por fin su primer colmillo, pero parece que esto está haciendo que aumente de nuevo la demanda de pecho. Yo le doy, claro, no toma leche de vaca (solo 1 yogurt a la noche) pero comienza a comer purés de verduras así que decido bajarle la frecuencia de las tomas de noche y comienza a beber algo más de agua y a ponerse a dormir después de mamar (Hablo más de este periodo en el que comencé a destetarla de noche en el post Dejando la lactancia nocturna (7ma parte)).


Con 22 meses comienza a beber leche de vaca, pero eso sí, ha de estar fría o del tiempo porque caliente no le gusta. Al principio bebe unos 40ml al día, pero pronto pasa a beberse entre 60 y 90ml. También comienza a apetecerle más los petit suisse (danonino para que nos entendamos) y los demanda sobre todo como almuerzo, un par de horas después de desayunar o a la hora de la merienda.

Poco después de cumplir 23 meses cogió un catarro muy fuerte con contínuos ataques de tos que propiciaron el que vomitara todos los días leche materna, o la comida, o la cena. Y estando con las defensaas bajas cogió una gastrongteritis que terminó por dejarla hecha polvo: falta de apetito, diarrea, decaimiento... Estuvo 2 días enteros sin comer, no fue capaz de comer nada sólido, pero por suerte seguía mamando algo y bebiendo agua, auqnue al final perdió unos 700g en esas semanas, que es mucho para ella (más de un 5% de su peso en una niña que lo que ha de hacer es engordar).

24 meses y remontando: come mejor que nunca

E. está mucho mejor, se nota que no es un bebé. El catarro y la gastro hicieron que adelgazara mucho (de 10.5kg pasó a 9.8kg) pero comenzó a remontar. Lleva unos cuantos comiendo mejor que nunca: desayuna una rebanada de pan o dos (no quiere galletas y solo algunas veces pide cereales integrales), unos 150ml de leche; almuerza un petit suisse grande y una pieza entera de fruta (puede ser una mandarina o una pera por ejemplo) y a veces otro trocito de pan; come un puré de verduras espeso, carne o pescado según el día y más fruta de postre; merienda fruta sobre todo y algo de jamón cocido e incluso un quesito u otro petit suisse: y cena otro puré de verduras con algo de proteína después (por ejemplo tortilla francesa) y más fruta. Antes de acostarse se come un yogurt y fruta si pide más, e incluso puede pedir más leche de vaca. Ojalá siga con este ritmo y dentro de un par de semanas pueda hablar claramente de cómo esta siendo su dieta y si ha conseguido alcanzar de nuevo el peso que tenía.


Pero las legumbres... No hay manera de que quiera probarlas, así que intentaremos meterle algunas en los purés, ya que cada vez va probando más sabores diferentes. Esta semana por ejmeplo decidi meterle unos guisantes en alguno de ellos, y genial, así detecta otro sabor nuevo.

Habla cada vez más y mejor

Poco antes de cumplir los dos años comenzó a repetir las palabras que le decíamos y a sorprendernos diciendo ella algunas nuevas. Ya no solo le basta con "pato, vaca, mano, agua..." que las dice perfectamente desde hace un par de meses, sino que ahora se atreve a hacer frases (a su manera) para explicarnos lo que quiere o para contarnos lo que ha hecho. Pero sobre todo llama la atención que le gusta repetir todo lo que escucha, no hace falta estar detrás de ella para que diga una cosa, aunque tampoco es que lo hayamos hecho nunca, dejamos que se vaya soltando ella sola porque creemos que está en una situación complicada lingüísticamente hablando, ya que yo le hablo en castellano, su padre en francés y el resto de la gente de aquí en catalán.

Lo bueno que estamos notando es que no le da por decir que todo es suyo como vemos en otros niños, supongo que porque se está educando en casa y lo compartimos todo, con lo cual no hay nada a lo que le vayamos a decir, "eso no es tuyo, es mío". Sí que dice su nombre al referirse a alguna cosa que quiere para ella, pero si tiene algo y le dices que mejor lo usamos entre todos no le parece nunca mal y lo comparte. Le gusta hacer las cosas en compañía y hablar mientras juega, no quiere jugar sola. Solo de vez en cuando, cuando ha comido bien y está muy relajada vemos que está en algún lugar de la casa "a su bola" un rato, sin llamar nuestra atención.



Eso sí, es muy influenciable. Cambia del sí al no según le digas las cosas, y eso es muy divertido, jajaja. Además como papas primerizos que somos estamos viendo de dónde nace el ímpetu y la afición por determinadas cosas en los más pequeños: de los padres!! Si ponemos una canción que no quiere escuchar y nos ponemos a cantarla nosotros felizmente y con entusiasmo se une, y al día siguiente es ella la que nos pide con ansia que pongamos esa canción, jajaja, pobres criaturas, ahora entendemos de dónde nacen los forofos de futbol o los superfans de determinados cantantes...

Se mueve de forma mucho más coordinada

Trepa, camina, corre, se agacha, se gira, da vueltas... con una soltura despampanante. Es en esos momentos en los que se pone a hacer las coreografías de su grupo de música favorito cuando nos damos cuenta de que ya no tenemos un bebé sino una niña. Pasa las páginas de las revistas y de los libros con mucha soltura, de una en una o haciendo abanico como hacemos los adultos si buscamos algo concreto. 

También se le nota mejor coordinada en el agua de la piscina, ya que con el corcho alrededor de la cintura es capaz de desplazarse ella sola por la sin hundirse y si en algún momento se ve "en peligro" porque la cabeza se le vaya para adelante (que aún le pesa mucho más que el resto del cuerpo) hace un amago de "hacerse la muerta" y vuelve a la posición segura del principio.

Sube y baja escaleras con mucha facilidad, eso sí, agarrándose a algo siempre sobre todo para bajar. De hecho le encanta trepar por cualquier sitio que pille.


Dotes artísticas

Siempre le ha gustado eso de coger lápices de colores y papel para hacer sus borratajos, pero sobre todo lo que le gusta es pedir a los adultos que le dibujen peces. No sabemos por qué esa afición por los peces, pero menos mal que es eso y no caballos, ya que un pez es mucho más fácil de dibujar. Tantos peces le hemos hecho ya que en un par de ocasiones ella ha dibujado unos trazos diciendo que era un pez, y francamente, lo parecen.


Emociones

Aún no sabe gestionar bien sus emociones, y eso lo vemos cada vez que vamos a la cama. Ella dice "mimir no" pero aún así pide teta, que sabe que es solo para antes de dormir. Si es la siesta, que ya lleva varios días durmiéndola sin pecho, se enfada mucho, llora, patalea, me intenta desnudar, y no quiere entender que ha de cerrar los ojos y dejarse llevar. Así se puede estar hasta dos horas, cuando cae rendida en mis brazos y se duerme.

Pero lo mejor de todo, el cambio más importante en estos dos años que tiene, es el ver lo consciente que es de las cosas. Días antes de su cumpleaños ella ya sabía que tendría que soplar las velas en una tarta, además me lo había visto hacer a mí hacía no mucho. Y así cada día ella soplaba al aire dándonos a entender que quería hacerlo, y nosotros le decíamos cuántos días faltaban para ese momento. Pues bien, cuando llegó su cumpleaños, la sentamos en la trona, apagamos las luces y vinimos con la tarta y las velas encendidas cantando el cumpleaños feliz, se emocionó tanto que le salieron lágrimas de los ojos aunque mantenía una sonrisa asombrosa en su cara. La verdad, fue bellísimo verla tan consciente de lo que estaba sucediendo...


En qué no ha progresado aún

Partiendo de la idea de que la niña está teniendo una buena salud en general y un progreso adecuado en todos los sentidos, hay cosas que vemos hacer a otros niños de edad parecida a ella que E. no es capaz de hacer todavía y esperamos que en los siguientes meses lo consiga:
  • Diferenciar el nombre de los colores. Ella no es daltónica, pues le gusta mucho poner los juguetes por colores (si te sirve un "café" te da la taza, el plato y la cuchara del mismo color, y así con casi todo) pero a la hora de nombrarlos a todos los llama "asul" o sea azul. También supongo que al tener que aprenderlos en 3 idiomas tarde un poco más que otros niños.
  • Saltar. En el parque hay camas elásticas que ella disfruta como el resto de niños más grandes, pero no es capaz de saltar en ellas, solo mueve las rodillas flexionándolas y bota, sí, pero sin elevarse nunca del suelo. Tampoco en la piscina es capaz de tirarse al agua de un salto. Lo he intentado con ella varias veces ayudándole a saltar desde un escalón, pero o bien no sé enseñarle, o ella no sabe cómo se hace, o bien ya le saldrá solo más adelante.
  • Control de esfínteres. Después de casi haber conseguido que pidiera siempre por hacer pis y caca en el váter cuando tan solo tenía 20 meses, pasó por una infección de orina y un extreñimiento que han conseguido que no vuelva a avisarnos si tiene caca hasta que no la ha hecho ya en el pañal, y a veces ni nos avisa. Nos sentimos como si fuéramos un poco para atrás. Esperamos que pronto reanude ese interés por ir al lavabo a hacer sus cosas sin pañal, pero tampoco le vamos a meter prisa ni la presionaremos para hacerlo, porque si tenemos algo claro es que cada niño tiene su ritmo y hay que respetarlo. Está claro que no llevará pañal toda su vida.
  • Construir torres. No sé si es por desinterés o por qué, pero sigue sin llamarle la atención los juegos de construcción. Para Navidad le tenemos preparado uno de muchas piezas, a ver si con colores llamativos se lanza a construir torres y apilar las fichas hacia arriba.






domingo, 16 de diciembre de 2018

Aumento de la fase lútea reduciendo la lactancia materna

Creo que no es que sea más fácil quedarse embarazada si no hay lactancia materna, sino que es más probable que la fase lútea sea lo suficientemente larga como para conseguir que el óvulo fecundado se implante sin problemas antes de que tenga que venir el periodo.

Como comenté en un post anterior (Aborto bioquímico o microaborto) yo conseguí quedarme embarazada cuando aún daba el pecho a mi hija de 19 meses, que mamaba muy a menudo, entre 5 y 6 veces al día por lo menos, pero tuve un aborto bioquímico y pienso que fue debido a que mi fase lútea por esa época era bastante corta y no dio tiempo a que se implantara del todo bien antes de que me llegara la regla. ¿Y por qué lo creo así? Pues porque llevaba ya un par de meses estudiando mis ciclos y las FL eran de entre 9 y 11 días.

Mi hija va a cumplir 2 años dentro de unos días y ya hemos reducido la lactancia materna a 2 tomas por día y he visto un aumento progresivo de la FL en estos últimos meses muy considerable. Además eso que dicen que la duración de los ciclos puede variar pero no la de la FL no es del todo cierto, y más adelante, con mis gráficas lo muestro. Es cierto que si en tu vida no hay grandes cambios físicos, fisiológicos, de enfermedad o estrés, la FL se mantiene más o menos constante a lo largo del tiempo, pero si tienes algún cambio importante, sobre todo hormonal, aunque no tenga que ver con un tratamiento para la ovulación, la FL puede cambiar su duración.

Evolución de los ciclos dejando la lactancia materna

Lo que me ha sucedido a mi al ir dejando la lactancia materna es que la duración de los ciclos se me ha mantenido más o menos constante entre 26 y 28 días, la ovulación se me ha adelantado (pasé de ovular el día 18 de ciclo a hacerlo el día 12) y la fase lútea ha aumentado (pasé de una FL de 9 días a una de 15).

De todo esto ya hablaba en los post:
Aumento progresivo de la Fase Lútea en el que cuento cómo llegué a una FL de 13 días (que mirándolo mejor después vi que en realidad era de 14)
Ovulación sin tener TO+ y Fase Lútea en aumento en el que muestro cómo la ovulación se me empezaba a a delantar en el ciclo y la FL seguía aumentando conforme dejaba la lactancia.

En resumen, esta está siendo la evolución de mis ciclos dejando la lactancia materna:

Ciclo 1 (sin búsqueda)  25d - TO+ día 16 de ciclo - OV día 17 de ciclo - FL 9
Ciclo 2 (intento1)          28d - TO+ día 16 de ciclo - OV día 18 de ciclo - FL 11
Ciclo 3 (intento2) Embarazo  TO+ día 16 de ciclo - OV día 18 de ciclo - Aborto día 15 de FL
Ciclo 4 (intento3)          28d - TO+ día 14 de ciclo - OV día 17 de ciclo - FL 12
Comienzo con el destete:
Ciclo 5 (intento4)          28d - TO+ día ?? de ciclo - OV día 15 de ciclo - FL 14
Ciclo 6 (intento5)          25d - TO+ día ?? de ciclo - OV día 13 de ciclo - FL 13
Ciclo 7 (intento6)          27d - TO+ día 12 de ciclo - OV día 13 de ciclo - FL 15
Ciclo 8 (intento7)     Actual - TO+ día 11 de ciclo - OV día 12 de ciclo - FL ??


Comparación entre los ciclos 1 y 7 dejando la lactancia materna

Quedan unos días para que nuestra pequeña cumpla 2 años y aunque solo le doy pecho 3 veces al día (2 de lactancia, es decir del pecho en el que aún me queda leche, y una de relax , es decir del pecho del que ya no produzco leche) sigue siendo una niña muy demandante que intenta pedir "teta" cada vez que tiene algo de sueño, se aburre o le duele algo... Creía que llegaría a los 23 meses de edad sin mamar, y ahora ya sé que pasará de los 2 años haciéndolo. Pero espero poder quitárselo poco a poco en los siguientes meses. Aún así no creo que influya demasiado en los cambios de ovulación y de fase lútea, porque no creo que la ovulación se me adelante mucho más, ni la FL se alargue demasiado, pues nunca pude pasar de los 16 días o se consideraría embarazo. Lo que espero es que los ciclos se me mantengan como el ciclo pasado (si no me quedo embarazada antes, claro, que eso sí sería una buena noticia) ovulando alrededor del día 11 o 12 de ciclo, y con una FL de unos 14-15 días.

Posibilidad de embarazo futuro


Nosotros seguimos trabajando activamente en la búsqueda de ese segundo embarazo tan deseado. Yo sigo estudiando cada ciclo como si fuera la primera vez que lo hago porque sé que pueden cambiar de un mes a otro y la ovulación y la fase lútea no las tengo del todo bien establecidas. Supongo que esto sea porque aún estoy dando el pecho a mi hija y según mame más o menos estos días pueden variar. El gran problema es poder medirme la temperatura basal, ya que la pequeña duerme con nosotros y siempre se despierta por la noche, así que nunca han pasado las suficientes horas en las que yo haya logrado un reposo perfecto como para medirme una T basal correcta, pero aún así la mido los días en los que me salen los TO positivos, para ver cuándo se produce un salto de temperatura y confirmar ovulación.


Cuando me quedé embarazada de mi hija llevaba casi 2 años de búsqueda en los cuales tan solo 11 ciclos fuimos a por todas, o sea que puedo decir que tardé casi 11 meses en quedarme embarazada, aunque no fueron seguidos. A día de hoy no sé cómo contar el tiempo que llevamos, ya que al segundo mes de búsqueda me quedé embarazada y aborté y ahora estoy en el quinto ciclo de búsqueda después del aborto, o sea el séptimo desde que empezamos la búsqueda este año. Tengo claro que no seguiré buscando embarazo a partir de mediados del 2019, es decir, que en cuanto lleve un año de búsqueda y no haya conseguido un embarazo que llegue a buen puerto, desistiré pues al año que viene cumplo ya 42 años, y ya me parece excesivo.

Me da mucha pena pensar que no pueda darle un hermano a mi hija porque siempre he estado a favor de las familias con hermanos más que las de hijos únicos, y más aún hoy en día en que los niños juegan menos en la calle, y más aún donde vivo yo, que a penas pueden salir al parque por el frío que hae en la montaña. Un hermano es un compañero de vivencias y de viaje contínuo, porque va allí donde vayas tú siempre que están papá y mamá. Es una idea que adoro, y creo que es lo mejor para los peques. Pero bueno, al haber coocido tan tarde a mi chico, y haber tenido a nuestra hija a los 39 años, es lo que hay, y supongo que debo hacerme a la idea de que las probabilidades de quedarme embarazada en la atualidad han bajado en picado. Solo puedo cruzar los dedos y esperar.

Sensaciones

No puedo decir que esté animada este ciclo porque en realidad estoy desencantada. Mi chico y yo hemos mantenido relaciones en los días más fértiles, vale, y la ovulación la detecté perfectamente. Además la fase lútea ya suele ser larga y no dejo que la peque mame más de esas 2-3 veces al día que he explicado antes. Hasta ahí todo perfecto. Pero no tengo la sensación de haberme quedado embarazada. Acaba el año y miro hacia atrás con melancolía un aborto, un embarazo que pudo haber sido y no fue, y que aunque ya tenga una hija, era tan deseado como el primero, pero lo peor de todo es que el tiempo corre en mi contra. He cumplido ya 41 años y cada ciclo que pasa aumentan las posibilidades de embarazos fallidos o disminuyen las probabilidades de embarazos en general. Cada mes cuenta, cada ciclo es muy importante, no tengo todo el tiempo del mundo. Básicamente no tengo tiempo, y eso me estresa, lo cual no ayuda.

A veces me siento triste por pensar que no voy a poder darle un hermano a mi hija. Otras veces me animo y me digo que soy una tonta y que debería estar disfrutando de la infancia de mi única hija a tope y pasar de todo lo demás, que el tiempo también vuela en ese sentido. Pero al final, yo veo el bosque, no los árboles, y veo cómo me siento y no lo puedo negar, triste. Quiero quedarme embarazada, lo deseo con todas mis fuerzas, y cuando llegan esos días en los que voy a ovular estoy animada y con esperanza. Pero este mes, este diciembre que hace que termine este año 2018 me deja un sabor agridulce y no quiero hacerme la ilusión de que el día de Navidad tenga la buena noticia de enterarme que estoy embarazada. Jo, es que el día que me tiene que venir la regla es el 25 de diciembre, manda narices, y tanto puede ser un día superfeliz, como ser el peor día para cerrar el año.

Así que como cada ciclo, solo queda hacer una cosa, esperar día tras día, estar entretenida y no pensar demasiado en lo que podía ser y no es. Esperar una semana más para hacerme un test de embarazo. Esperar que dentro de mi se esté gestando una vida. Esperar que toda ilusión se cumpla esta Navidad.

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jueves, 29 de noviembre de 2018

Trauma infantil llamado "respeto a los demás" (2da parte)

Como dije al principio del post anterior (Trauma infantil llamado "respeto a los demás" 1ra parte) siempre pensé que pegaría a mis hijos y que los educaría igual de bien que mi madre me educó a mi. A día de hoy me retracto de mis palabras y reconozco haberme equivocado en mi opinión con los niños. Creo que todos los humanos merecemos el respeto de los demás, más si cabe si viene de nuestra familia. Los niños merecen respeto por parte de sus padres, y estos no tienen derecho alguno a infringirles daño solo por estar a su cargo y "ser de ellos".


Que los niños desobedecen? 

Pues claro, ellos nos hacen caso cuando quieren, sobre todo cuando son muy pequeños, pero no podemos pedirles obediencia sin más. Son personas humanas, han nacido con una inteligencia que solo saben usar para sobrevivir, el resto para ellos es juego y diversión. No se puede pedir a un niño que haga algo "porque sí" pues ni ellos mismo actúan bajo esa premisa. Los niños hacen o deshacen porque quieren experimentar, porque les gusta, por hacer gracia, para aprender... pero no para hacernos enfadar o para hacer enfadar a otro niño. Nosotros "obedecemos" a nuestros superiores en el trabajo, o las normas de tráfico y de circulación (y no siempre) porque sabemos que detrás de la no obediencia puede haber consecuencias graves como un trabajo mal hecho o un accidente. Pero si en algún caso alguna norma de obediencia está en contra de nuestros principios intentamos enfrentarnos a ella, nos oponemos esperando comprensión, o al menos aceptación, sinque por ello recibamos una bofetada o un azote, pues en ese caso sería violencia.

Que los niños no saben comportarse? 

Sí saben, se comportan como niños! Ya irán aprendiendo que en la sociedad hay unas normas de convivencia que es mejor seguir para que todos estemos más contentos: silencio en las bibliotecas, no gritar en espacios públicos, no correr entre la gente de la calle, no tirar cosas al suelo, no mover los objetos de sitio si no estamos en nuestra casa... Pero necesitan tiempo para aprenderlo. Son normas que hemos puesto los adultos, que no están escritas en ningún sitio y que no se suelen seguir en casa, así que las irán conociendo a medida que sus padres vean que no las conocen y por tanto las incumplen. Pero claro, ante todo debemos de ser nosotros los que prediquemos con el ejemplo, en todas las ocasiones, porque los niños no saben de excepciones (no entenderán por qué no se tiran cosas al suelo si un día vieron a su tío tirar el envoltorio de un chicle). Y si es la primera vez que ven un árbol de navidad gigante en un centro comercial y van a coger los adornos no debemos reñirlos, sino apartarles y decirles que no. Y si inmediatamente después vuelven a por ellos, debemos comprender que es que les llama muchísimo la atención, no lo pueden evitar, dejemos que lo hagan pues a nuetstro lado y con cuidado, pero no debemos pegarles o gritarles y llamarles desobedientes o malos. Es como si vamos con nuestra pareja por la calle y se queda embobada en un escaparate y le decimos, "vamos que llegamos tarde" pero no quiere moverse de allí porque ha visto algo que le encanta, que le ha llamado la atención y decide entrar para hacerse fotos con ese producto que le ha encandilado... Entramos detrás de nuestra pareja a reñirla y pegarle por hacernos lleagar tarde y quedar en ridículo? No, porque sería violencia.

Que los niños son malos? 

No debemos creer en la maldad de los niños que nunca antes han estado rodeados de ella, porque si no la han conocido, si no la han experimentado lo más seguro es que no sepan ni lo que es hacer algo con maldad, eso se aprende. Y eso se ve claramente en los niños que no van a la guardería y que nunca les han pegado, o aquellos que sus padres, tutores o cuidadores se toman siempre muchas molestias en intentar que entiendan las cosas de la mejor forma posible y siempre con mucho cariño, porque estos niños llevan una inocencia en su forma de ser que parecen más tontos que los demás, pero no es que sean tontos, sino que no conocen la maldad. Tienen picardía, pero no la utilizan para hacer enfadar s a sus padres o hacer llorar a otro niño, no al menos voluntariamente y a conciencia. De hecho, no creo que exista niño pequeño (entre 1 y 3 años) que le guste ver llorar a otra persona o a otro niño.

Por qué pegamos a los niños?

Hoy sé que si pegamos es por nuestra propia rabia, porque somos nosotros los que nos sentimos mal, no porque la otra persona se lo merezca, pues creo que un hijo nunca se merece que le hagamos daño. He visto cómo unos amigos pegaban a su hija de dos años por coger las figuritas de porcelana que había en el mueble de su casa, figuritas que estaban allí desde antes de que ella naciera. Sí, la riñeron y pegaron unos buenos azotes en el culo acompañados de zarandeo, posiblemente porque ya en otra ocasión había roto algo, no lo sé,  pero debía aprender que eso no se coge. Y digo yo, no habría sido más fácil cambiar las cosas de lugar y poner a su altura solo aquello que la peque pudiera coger o tocar sin problema? De mayor ya sabrá perfectamente que la porcelana y el cristal se rompen, pero es que aún así no creo que más adelante tenga ninguna necesidad de coger esas cosas, seguro que no serán de su interés. Sé que mi madre me pegaba porque le ponía de los nervios cómo lloraba o que me estuviera quejando siempre de mi hermana que me chinchaba y me pegaba (sí, he recibido muchas veces de mi hermana y después de mi madre por quejarme tanto), y es que para ella siempre fue la débil y yo la fuerte, no sé bien por qué, pues a día de hoy aún cree en ello, por eso cuando reñíamos a mi me pegaba y a ella le hablaba para que comprendiera que no debíamos comportarnos así. Le dolía en el alma que rompiera los pantalones y no poderme llevar nunca vestida con unos sin remendar. Pero aún le molestaba más, estoy segura, que aunque me pegara con la zapatilla volvía siempre a caer en el mismo comportamiento, llorar cuando me peleaba con mi hermana e ir corriendo a todos lados. Alguien le tenía que haber dicho que tal vez yo también era débil, que todo me afectaba mucho y que lo que necesitaba era ropa barata para ir al cole y salir a jugar y un abrazo muy fuerte cuando mi hermana me chinchara. Pero ahora ya es tarde, y tarde será para los padres que ya hayan pegado varias veces a sus hijos, pues el daño ya está hecho. Pero siempre se pude dejar de hacer y pedir perdón.

Pedir perdón

Eso que tanto intentamos inculcar a los niños y que tan mal se nos da hacer a los adultos es pedir perdón. Yo nunca ví arrepentimiento en la cara de mi madre cuando me pegaba. Ya he dicho que nunca fue tanto como para asociarlo a malos tratos en mi opinión (* la única vez que realmente sentí que me dio una paliza la cuento al final del post), y jamás me pidió perdón por ello. No sé si es algo general de los padres o solo de mi familia, pero con el tiempo yo aprendí a pedir disculpas. Si algo me diferenciaba de ellos es que por cada uno de mis actos que les hacía enfadar o disgustaba yo sentía una pena muy grande y creía estar en deuda con ellos. A mi hija de menos de dos años ya le he llegado a pedir perdón un par de veces por enfadarme (y eso que solo pegué un grito y nada más, pero con ello la hice llorar, y me sentí avergonzada y tan disgustada como ella). No negaré que puede que un día se me escape una bofetada, o un azote, seguro que algún día no podré contenerme, estaré tan cansada, agobiada y además sola, sin que nadie me pueda relevar, que por mucho que intente evitarlo caeré en la maldición de que todo padre algún día pegó a su hijo, pues hasta mi propio padre lo hizo, como conté en el post anterior, una única vez, la única que no sentí tanto dolor físico como psicológico y la única vez que no lloré. Intentaré contar hasta 10 siempre que me estrese, intentaré estar ocupada, irme de la habitación donde esté surgiendo el conflicto e intentaré que eso no suceda, pero lo que sí que puedo asegurar es que si pasa me sentiré fatal y pediré perdón a mi hija por ello, al igual que si se me fuera la mano con otra persona.

Esto no quiere decir que el pegar a nuestros hijos esté justificado y baste con pedirles perdón después. No debemos pegar a nuestros hijos bajo ningún concepto, porque si tenemos esa "necesidad" el problema es nuestro que no somos capaces de aguantar, no de ellos. No hay ningún acto de nuestros seres queridos que justifique el que  les peguemos, y qué son nuestros hijos sino los seres que más amamos en el mundo? Pues eso, pidámosles perdón cada vez que que les hacemos daño, cada vez que se llevan un disgusto por nuestro enfado. Pidamos perdón y ellos se sentirán también  con ganas de abrazarnos y darnos un beso para pedir disculpas por habernos hecho enfadar, como en cualquier relación de pareja que se precie de ser comprensiva y amorosa.

Libro "Bésame mucho" de Carlos González

Debo dar las gracias a Carlos González por haber escrito el libro "Bésame mucho" y haber conseguido que me diera cuenta  poco a poco de que en el fondo sí que tengo una herida, y que realmente el que mi madre me pegara influyó en mi vida, y seguirá influyendo, porque mi carácter fue tocado de forma violenta, dosificada, sin llegar a asumirlo como malos tratos, y sin llegar a generar en mi un sentimiento de odio hacia el mundo que hiciera que yo fuera otra madre con zapatilla en mano o que despreciara a  mis padres por ello. Porque aún así, les quiero, sobre todo a mi madre, la quiero muchísimo.

No puedo explicar lo que he llorado leyendo este libro. No puedo explicar la de veces que he tenido que dejar de leer y cerrar los ojos para recordar momentos de mi niñez, en esas veces que mi madre me pegaba una sola bofetada merecida y que a día de hoy no recuerdo por qué había sido y por ende no creo que fuera educativa en el respeto a los demás.

Hay una fragmento del libro de Carlos González con la que me siento muy identificada:

"El niño crece con la necesidad de justificar a sus padres. Los hijos quieren a sus padres con locura y sienten la obligación de justificarlos. Todo lo que hicieron mis padres, bien hecho estuvo. Si yo no pego a mis hijos, es como si les pasase por la cara a mis padres que hicieron mal en pegarme a mí."

Cierto Carlos, esa era la sensación que siempre tuve yo y creo que a lo largo de lo que he escrito se refleja, y es por eso que nunca hablaré de este tema con mi madre, nunca le diré lo mal que me hace sentir pensar que a mi me pegaba más que a mi hermana, siendo yo una niña buena que nunca me metía con nadie. Y por ello, para que no se sienta mal, que es una persona mayor, y por respeto a ella, no dejaré que lea esto nunca.


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Trauma infantil llamado "respeto a los demás" (1ra parte)

Mi madre en ocasiones me tiró una zapatilla, mi padre alguna vez me soltó un cachete.
A consecuencia de eso desarrollé un trauma infantil llamado "respeto a losdemás"

Quiero comentar el cartel que siempre anda circulando por las redes sociales con el texto que he dejado escrito en las primeras líneas de este post y empezaré diciendo que a mí me pegaba mi madre de niña y siempre dije que no tenía un trauma por ello. Incluso en varias ocasiones lo comenté con otra amiga mía a la que le pegaba su padre, y opinaba como yo, que no por eso tenía un trauma y que reconocía que a veces era ella la que le iba buscando las vueltas al padre hasta que le soltaba una bofetada, "como si lo estuviera deseando" decía ella misma. A día de hoy me consta que esta amiga y su marido sí que pegan a sus hijos cuando "deben hacerlo".

Siempre pensé que pegaría a mis hijos

Siempre pensé que educaría a mis hijos igual de bien que lo hizo mi madre conmigo. Me considero una persona respetuosa con los demás, empática, cariñosa... Pero sobre todo una persona con sentido común. Supongo que todo eso tenga que ver con la forma en la que me educaron. Me gustaba ir al colegio y sacaba buenas notas, pero nunca tuve muchos amigos porque vivía más o menos lejos de la escuela y con quien me tocaba jugar siempre era con mi hermana. Como ella es 4 años mayor que yo, casi siempre se dedicaba a chincharme, y yo, sentimental por naturaleza, lloraba por ello y por cualquier tontería que ella me hacía. Mi madre se enfadaba al vernos pelear, pero lo que peor llevaba era oirme llorar de forma escandalosa, así que me solía propinar una bofetada (en cara, culo, o donde pillara) para que me callara. A ella no, a ella no le pegaba, o al menos no recuerdo haberlo visto nunca, como era la mayor, hablaba con ella y le pedía que me dejara en paz. Lo que mi madre conseguía pegándome era que llorara a escondidas, pero nunca dejé de llorar porque mi hermana me chinchara, nunca deje de quejarme, y por ende siempre acabé con una bofetada en la cara o un azote en el culo. Cuando crecí me dí cuenta de que no me gustaban los niños chillones y llorones, o en general ningún niño. Más bien me molestaban y pensaba que sus padres no les estaban educando bien, y que se merecían un buen cachete para que fueran buenos, como yo, que fuera de casa jamás monté un numerito, ni di guerra, ni me movía del sitio donde me dijeran que me tenía que poner. Nuestros padres siempre estuvieron orgullosos del comportamiento de sus dos hijas, porque realmente éramos muy buenas niñas. Por eso yo pensaba que a mis hijos les pegaría cuando se lo merecieran, porque habían de aprender a no subirse a la chepa a los padres y respetar sus palabras, y que eso no significaría que no les quisiera igual, pues sé lo mucho que me quería mi madre y que para ella lo más importante en el mundo siempre hemos sido mi hermana y yo.

"En ocasiones me tiró la zapatilla"

Creo que quien defiende esta idea sabe de sobra que con una o dos veces que tu madre te tire la zapatilla no le vas a tener más respeto. Para creer que con la zapatilla se consigue más obediencia hace falta tirarla muchas veces pero sobre todo haber pegado con ella otras cuantas, las justas y necesarias para que cuando el niño vea  a la madre descalzarse eche a correr o comience a portarse bien o a obedecer. Por qué? Pues todos los que hemos tenido una "madre-zapatilla-voladora" sabemos que duele más que te den con la suela de la zapatilla que con la mano. No hay otra. Así que ese "en ocasiones" intenta disimular lo que en la realidad vivíamos antes, que era un abuso de "me quito la zapatilla?" "Me la quito?" "Quieres que me quite la zapatilla?" un montón de veces al año. Y, lo que ya he dicho, que para que esa frase tenga sentido ante un niño, antes de que un lanzamiento de zapatilla tenga efecto sobre su comportamiento, este ha tenido que vivir en sus carnes un zapatillazo, eso seguro, y que en muchos casos, si no en todos, ha sido sujetándonos para que no nos escapáramos, por lo que no teníamos defensa. Quién no se ha llevado un zapatillazo en la mano al cubrirse el trasero para que no le dieran con la zapatilla?


"Alguna vez me soltó un cachete"

Mi padre solo me pegó una vez, fue una bofetada en la cara en el portal de mi casa. No recuerdo por qué fue (por lo tanto no es que consiguiera que aprendiera ninguna lección con ella) pero de lo que estoy segura es de que estaba muy enfadado. Pues bien, en aquella época en la que mi madre me pegaba más veces, me sentó peor psicológicamente la bofetada de mi padre que los zapatillazos de mi madre, porque él nunca me había pegado, de hecho nunca me había reñido, de eso se encargaba mi madre, que era la que nos crió básicamente porque él no se encargaba de nosotras como hacen los padres de hoy en día. Vivíamos todos juntos y él era mi padre, pero nunca me daba besos y abrazos, nunca nos hacía la comida ni nos aseaba, ni nos vestía ni iba a comprarnos ropa, ni a buscarnos al colegio. Tal vez por esa distancia que había entre él y nosotras no me pareció bien que me pegara, como si no tuviera derecho a hacerlo. Aún recuerdo aquella sensación de incredulidad, tocándome la mejilla ardiendo y mirándole a la cara, todo enfadado conmigo. Pero no lloré. Raro, no?

Pero por qué decimos "soltar un cachete" y no "pegar una bofetada" o "dar un azote"? Porque un cachete es mucho más sutil, es com el "pum pum" con la mano floja que se les da a los peques en el culete casi sin que se enteren, y sinceramente no creo que después se acuerden de ello, porque ni duelen ni educan a largo plazo, sino que solo avisa de que algo está mal en ese mismo momento. Además un cachete no se le da a un niño mayor, a este se le da una bofetada o un azote, sí, pegar y azotar, aunque no las queramos usar esas son las palabras que definen mejor lo que los padres nos hacían, porque sí que nos dolía, vamos, que todos sabemos que no nos daban cachetes, nos pegaban y punto. El único cachete que nos damos los adultos es el de una pareja que lo hace cariñosamente en el culo del otro cuando se cruza por casa con sentido más sexual, o el que se dan los compañeros de equipo para animarse, no lo que hacen los padres a los niños para "educar".

Por lo tanto no podemos defender que algún cachete de vez en cuando nos ayude a tener más respeto hacia los demás, o al menos hacia nuestros padres. Más bien era con sus bofetadas o sus azotes cuando aprendíamos que nos habíamos portado mal para ellos. Mi madre me pegó, como a muchos otros niños les pegaron sus padres, no me podía quejar de aquello porque todos los niños que yo conocía vivían lo mismo en casa. Era lo normal. Los padres hablaban de ello sin tapujos. Después, de adulto, hablando con los amigos, te das cuenta de que casi todos pasábamos por esto y siempre acababas riéndote de las situaciones, de cómo les hacíamos enfadar con lo fácil que podía haber sido el obedecerles. Sentíamos que habíamos sido algo rebeldes y noshabíamos ganado lo que nos daban... Pero era un mal común, no pasaba nada.

Mi madre me pegaba cuando volvía a casa con el pantalón roto en las rodillas. Yo era una niña muy movida, siempre estaba corriendo y saltando y por supuesto eso implicaba tropezar a menudo, por lo que he roto muchos pantalones a lo largo de mi infancia, todos ellos comprados por mi madre con mucho sacrificio porque no andábamos muy bien de dinero. Asi que antes de zurzírmelos yo tenía que entender que había hecho algo que no debía, romper los pantalones. Claro que yo lloraba nada más caerme al suelo por haber roto los pantalones que por haberme hecho una herida en la rodilla, porque ya sabía que mi madre se enfadaría, había hecho lo que no debía, romper de nuevo los pantalones. Y luego tocaba de nuevo llorar, porque sabía que "cobraría" (como se dice de forma sutil cuando van a pegarte) y lo haría merecidamente. porque abía hecho lo que no debía, romper los pantalones otra vez. Sí, era como un mantra, siempre pensaba en lo mismo, lo mala niña que había sido por aquello, sin darme cuenta de que la única solución para que no volviera a pasar era que dejara de corretear y así no correría el riesgo de tropezar, caerme al suelo, y rasgar los pantalones. Y podía tener una buena herida en la rodilla y un rasponazo en las manos, que lo que más me dolía mientras aguantaba el escozor del agua oxigenada era la bronca de mi madre y la bofetada merecida por desobediencia. Y cuanto más lloraba por lo mal que me sentía más me gritaba mi madre para que dejara de llorar... Y así seguíamos un buen rato, como un círculo vicioso, yo llorando y mi madre riñéndome por quejarme, hasta que una de las dos se cansaba.

Trauma infantil llamado "respeto a los demás"

No veo bien que se haga burla de los traumas infantiles, que son cosa seria. Por otra parte, todos los que hemos sido niños criados a zapatilla y "cachete" sabemos de mayores que al final te quedas con lo bueno de tus padres y olvidas aquellos momentos en los que llorabas porque tus padres te reñían, pues eran tantos... y siempre en situaciones tan parecidas... 

Pero creo que la frase es bastante acertada, en su conjunto, gracias a que mi madre me pegaba yo respeto más a los demás, o mejor dicho:

A consecuencia de que mi madre me pegaba, 
yo respeto más a mi hija, 
y por eso no le pego ni le pegaré nunca.


Exacto, y a esto quería llegar. Estoy totalmente en contra de dicho cartelito! De que se promueva sutilmente el pegar a los niños, de hacer creer que son merecedores de las bofetadas, cachetes, zapatillazos, azotes e insultos por parte de sus progenitores y en general de cualquier persona.


Eso es violencia

Como he dicho al principio siempre pensé que pegaría a mis hijos y que los educaría igual de bien que mi madre me educó a mi. A día de hoy me retracto de mis palabras y reconozco haberme equivocado en mi opinión con los niños. Creo que todos los humanos merecemos el respeto de los demás, más si cabe si viene de nuestra familia. Los niños merecen respeto por parte de sus padres, y estos no tienen derecho alguno a infringirles daño solo por estar a su cargo y "ser de ellos".

Sigue en Trauma infantil llamado "respeto a los demás" (2da parte)

miércoles, 21 de noviembre de 2018

La historia interminable de nuestro destete

Hace ya dos meses que comenzamos con el destete . En principio iba a ser un destete progresivo tan solo de lactancia nocturna, pero poco a poco se fue convirtiendo en un destete general. Sabíamos que "progresivo" significaría lento, y así lo fuimos haciendo, con tranquilidad y paciencia tanteando cada día para ver qué toma podía sustituirse por otro tipo de comida o por un juego. Pero lo que nunca pensamos es que nos llevara mucho más de un mes el conseguir el destete por la noche para que la peque durmiera más horas seguidas y al despertarse de madrugada le bastara con beber agua y no reclamara la teta.


Pues bien, han pasado ya dos meses y aún mama 3 veces al día, de las cuales una es antes de dormir por la noche y la otra antes de levantarse por la mañana, pero aún se despierta de madrugada reclamando teta a gritos y sin querer beber agua. Aquello que tan bien nos funcionó cuando estuvimos malas de la garganta hace un mes, sí, eso de hacer que bebiera un poco de agua antes de la teta, ya no sirve. No hay quien consiga que beba agua por la noche. Solo quiere teta, y al no tenerla se duerme, pero no sin antes haber estado un buen rato llorando, gritando, intentando desnudarme, arañándome o dándome patadas en la cama. Sigue durmiendo entre mi chico y yo, así que no es que la dejemos llorar a solas. Nosotros le hacemos caso, le damos mimos, intentamos que se relaje, que comprenda, que duerma... Pero al final acaba rendida y es eso lo que hace que vuelva a dormirse de nuevo. No es bonito, no. Ojalá no tuviera que ser así, pero somos dos partes en esto de la lactancia, ella y yo, y yo no quiero seguir. Así que sí es progresivo, pero no significa que no sea "doloroso" para ambas.

La peque ya bebe leche de vaca casi cada día, y aunque no es mucha (entre 40 y 100ml por la mañana) ya no le hace ascos, y además toma otros lácteos, por lo tanto a un mes de cumplir dos años y con lo bien que está comiendo ultimamente, no me preocupa tanto la lactancia materna en lo que a la parte de alimentación y nutrientes se refiere. Lo que más me aflije es ver cómo se aferra a mi pecho cuando la tiene por la noche, sin querer soltarla aunque ya se haya vaciado y no quede leche por tomar. Y le cuesta mucho más que hace un par de meses soltarse y ponerse a dormir. Hay que distraerle contándole un cuento, diciéndole lo que va a hacer mañana o simplemente acurrucarla entre los brazos evitando que se ponga de nuevo a pelear contra el mundo a oscuras. Lo que sí que ha sucedido en este tiempo es que ahora duerme hasta 6 horas seguidas y en algún momento se puede desvelar levemente para hablar o moverse en la cama y seguir durmiendo.

Me equivoqué con mi pronóstico

En el blog anterior yo comentaba que creía que para cuando cumpliera los 23 meses la lactancia se habría terminado, pero no es así. Seguimos con esas tres tomas cada 8 horas más o menos (a las 22:30, a las 7:30 y a las 14:30). Tan solo en un par de ocasiones ha prescindido de la toma de la tarde para dormir la siesta, y esto ha sido porque a esa hora, después de comer, hemos tenido que hacer algún viaje y entonces se ha dormido en el coche. Supongo que esto me haya ayudado a bajar la producción de leche, pues he llegado a estar casi 15 horas sin lactar, aunque llegada la noche, parecía que un pecho me iba a rebosar. De momento todo marcha bien en ese sentido y aunque acumule más horas de lo normal sin dar el pecho, no he notado ningún malestar  que indique una posible obstrucción mamaria.

¿Qué pasará ahora?

Pues visto lo visto no me atrevo a hacer planes. Me gustaría decir que mi hija cumplirá dos años sin pensar en la teta y que todos seremos felices y comeremos perdices en 2019, pero no puedo asegurar nada. Esto va como va, despacio y con cuidado de no cagarla severamente, porque lo que no deseo es estropear el buen recuerdo que podamos tener ambas de la lactancia materna. Pero eso sí, ya sé que me espera un mes por delante bastante duro. Bueno, a mi y a ella sobre todo, soy consciente de ello, incluso a su padre, porque todas las noches habremos de lidiar con no darle pecho y que se vuelva a dormir tranquila si se desvela, y en eso somos un equipo.

Lo que no se me ocurre es cómo conseguir que se quede dormida para la siesta si estamos en casa. Acabar quitando la toma de la mañana creo que será fácil, directamente no darle y ya está, levantarla de la cama conmigo y ponernos juntas a desayunar otra cosa. Además cuento con que la toma de la noche será la última en desaparecer. Pero, y la de la siesta? De día, espabilada, conmigo a solas en casa, a ver quién le dice que se ponga a dormir y se relaje, jajaja. De hecho es que si hay alguien más con ella no quiere dormir la siesta y si lo hace ya es muy tarde cuando se cansa de jugar, a eso de las seis de la tarde, como nos ha pasado varias veces al dejarla con su abuela. 

Si alguien sabe de alguna forma para conseguir que se duerma tranquilamente la siesta sin pecho, soy toda oídos.

Y ahí vamos, esperando que esto termine, dejando un buen recuerdo en ambas pero sin demasiada angustia de por medio. Qué largo está siendo el proceso, qué duro, y qué difícil, por eso llamo al post de hoy "la historia interminable de nuestro destete".

¿Cuánto suele durar un destete progresivo?

Primer intento de destete nocturno:

Segundo intento de destete nocturno:

Destete completo:

martes, 23 de octubre de 2018

Dejando la lactancia materna

Llevo 5 semanas intentando terminar con la lactancia materna por las noches, y desde hace un par de días puedo decir que lo he conseguido, pero lo que también estoy consiguiendo de paso es terminar con la lactancia de día.

Lo que yo quería o necesitaba es que mi hija durmiera más horas seguidas por las noches, por eso escribí un montón de post sobre el tema y cómo estaba intentando terminar con la lactancia nocturna. Lo que no sabía, o al menos no tenía claro, es que acabaría antes con la lactancia de día que con la de noche, y eso es así porque hace unos días, justo antes de conseguir que mi pequeña no tomara más pecho de noche, solo tomaba pecho de día a la hora de la siesta (se puede ver en el post Dejando la lactancia nocturna (7ma parte)). En estos momentos mi pequeña solo toma pecho por la noche antes de dormir, por la mañana coincidiendo con el cambio de pañal y por la tarde para la siesta.

Este proceso ha sido gradual, pero en la última semana mi pecho se ha acostumbrado muy fácilmente a pasar de estar 7 horas sin lactar a estar 12 horas, como me ha sucedido hoy. Hace tan solo un par de semanas era incapaz de aguantar 8 horas sin lactar de uno de mis pechos (el otro tiene baja reserva de leche ya desde hace mucho tiempo debido a que es del que menos ha mamado siempre). 

¿Cómo lo estoy consiguiendo?

El hecho de que le ofrezca agua siempre antes de mamar ayuda mucho, porque es una niña que va comiendo cada vez mejor, y dentro de los alimentos hay algunos que le dan más sed que otros. Además, como casi todos los niños, suelen tener sed al ir a dormir. Luego la leche del pecho le calma por su sabor, le gusta porque es el alimento que mejor conoce y la succión le relaja para dormirse después. También hay que decir que ya no dejo que se duerma al pecho más que para la siesta, que al ser de día le cuesta un poco más (bueno, en realidad no he probado a dormirla de otra manera). De noche ella ya sabe que después de mamar un rato hay que soltarse y ponerse a dormir, pero antes, cuando mamaba tan a menudo dejaba que estuviera al pecho todo el tiempo que quisiera, y no hablo solo de cuando era bebé, sino de hace tan solo un par de meses.

Ella comienza a relacionar el afecto y el estar conmigo dada de la mano, las caricias y las palabras suaves por la noche y la oscuridad de la misma con el hecho de dormir, de intentar relajarse, acurrucarse y cerrar los ojos para dejar que le invada el sueño y se duerma. Poco a poco se va olvidando de que la responsable hasta ahora de ese efecto era la teta de mamá. Tanto es así que después de dejar que se quejara un poquito esta noche y no ofrecerle el pecho, ha dormido muy bien y por la mañana, al despertarse para levantarse de la cama no me ha pedido teta. Me ha extrañado muchísimo, pero se ve que ha descansado mucho mejor que otras veces. Antes, en cuando se desvelaba un poquito pedía teta. Ahora la noto cómo se mueve en la cama y cambia de postura, gime un poquito algo fastidiada supongo por el despertar pero no viene a mi a pedir mamar. Como he dicho, tan solo en una ocasión esta noche se ha llegado a incorporar en la cama y pedirme leche, pero le he ofrecido agua y no ha querido, y tampoco ha insistido mucho que al poco rato se ha tumbado y ha seguido durmiendo.

Mi hija tiene ya 22 meses y entiende bien las situaciones, y eso ayuda a que comprenda que la leche de mamá comienza a gastarse y que si tiene sed tendrá que beber otras cosas, y si tiene mimos  tendrá que recurrir a los abrazos sin teta. No creo que llegue a los 23 meses con lactancia, ya que mi pecho es muy pequeño y si ya se empieza a acostumbrar a estar hasta 12 horas sin lactar, no tardará en dejar de producir leche. Lo que sucede con los pechos pequeños es que producen igual cantidad de leche que el resto, pero su capacidad de almacenamiento es mucho menor y por lo tanto han de lactar con más frecuencia. Si esa frecuencia baja mucho estaríamos hablando de una producción muy baja de leche, tan baja que solo almacene lo que quepa en un pecho pequeño después de 12 horas, o sea, muy poco. Por lo tanto, no tardará en dejar de producir leche.

Consecuencias del destete

La primera consecuencia que he notado claramente es el cambio en mi ciclo menstrual. Ovulo muhco antes en le ciclo y mi fase lútea ha aumentado considerablemente.

Este ciclo está siendo especialmente raro y habrá que esperar a que termine para saber qué día ovulo y de cuántos días es mi fase lútea, pero hasta entonces me atrevo a adivinar que ha cambiado tanto que creo que ovulé el día 11 de ciclo (el mes pasado lo hice el 16) y que la fase lútea podría llegar a ser hasta de 16 días (el mes pasado fue de 13) porque es como eran mis ciclos cuando me quedé embarazada.

Creo que esto es así porque no he tenido ningún test de ovulación positivo entre los días 12 y 14 de ciclo y la temperatura basal durante esos días era bastante alta, llegando a ser de 36.95 ºC el día 15 de ciclo, por lo que se supone que tuve que ovular antes.

Los colores de la gráfica 1 indican cuándo esperaba ovular este ciclo, o sea el día 16 de ciclo como el mes pasado, pero si nos fijamos en la subida de temperatura del día 15 de ciclo, fijo que ya ovulé antes.

Gráfica 1
Entonces la gráfica que indica cómo debe de ser este ciclo, teniendo en cuenta que el mes pasaod la fase lútea fue de 13 días es la gráfica 2, siendo un cilo corto de tan solo 23 días:

Gráfica 2
Pero por otra parte, si consideramos que la fase lútea me está aumentando mes tras mes y que este ciclo he tenido un cambio muy grande en el día de ovulación (siempre y cuanod haya ovulado, está claro) la gráfica que podría indicar cómo será este ciclo es la gráfica 3, con un ciclo de 26 días, igualito al ciclo a los ciclos que tenía justo antes de quedarme embarazada:

Gráfica 3


Espectativas

Tengo muy claro lo que deseo y lo que es mejor para mi hija y para mi. Teniendo en cuenta que cuanod di a luz pensaba en dar el pecho solo hasta el año de edad y luego destetar para poder hacerme una mamografía y volver a quedarme embarazada en el futuro, estoy contenta con poder haber llegado hasta aquí y haberle dado la e¡mejor leche que podía a mi hija al menos hasta los 22 meses. Por otra parte, llevamos buscando quedarnos embarazados de nuevo unos cuantos ciclos, y ahora será algo más sencillo por lo que a la fase lútea se refiere. Por otro lado yo ya tengo 40 años de edad y no tengo todo el tiempo del mundo para darle un hermanito a im pequeña, así que el tiempo vuela.

En este mes en que mi hija cumplirá los 23 meses estoy segura que terminará la lactancia materna, y aunque me da pena no haber llegado hasta los 2 años, sé que lo he hecho bien, y que el destete no está siendo traumático para ninguna de las dos y que nos ayudará a disfrutar del tiempo también de otra manera, con abrazos y besos sin la teta de por medio. 

No echaré de menos esos momentos en que mi hija no me veía a mi, a su madre, sino que solo veía unos pechos cargados de su oro blanco más preciado y que necesitaba deborar. No echaré de menos las noches sin dormir ni los dolores de espalda por estar dando pecho cada media hora. No echaré de menos el no poder hacer las tareas que necesito o cuidarme un poco más.

Sí que echaré de menos las miradas de mi niña  mamando en mi regazo, o el consuelo tan grande que podía aportarle levantando tan solo la camiseta, pues la teta hace que un niño deje de llorar casi al instante después de un golpe, una caída o un trauma por un susto que haya llevado.

Ahora me tocará trabajar más la faceta de madre sin tetas y hablar más con ella, mirarle a los ojos cuando esté a mi lado, cerca de mí, y abrazarla para que vea que mis brazos siguen siendo su cobijo.

Primer intento de destete nocturno:

Segundo intento de destete nocturno:

Destete completo: