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domingo, 11 de febrero de 2018

Galletas hechas con papillas para bebés

Dar de comer papillas de cereales a nuestra hija ha sido imposible durante todo este tiempo. Solo una vez lo conseguimos y al cabo de una hora lo vomitó todo. No sabemos si fue por la papilla o por la leche de fórmula que usamos para hacerla. Los cereales los toma entonces en forma de arroz blanco cocido, pan de trigo, pan de centeno, pasta... Que tienen muchos más tipos de cereales las papillas que lo que ella come? Pues sí. Y además vienen enriquecidas con vitaminas y minerales, y mil cosas más que nosabemos  si son o no necesarias, pero que como padres pensamos que "más vale que sobre a que falte" y por eso nos dejamos convencer por grandes marcas comerciales en este sentido. Que es mejor darle las papillas que pan o pasta? Pues no lo sé, pues al seguir con lactancia materna se supone que la niña está bien alimentada.

La cuestión es que tenemos 3 cajas de papillas empezadas y que no sabíamos qué hacer con ellas, pues E. no las ha querido comer hasta ahora, así que supongo que con menos ganas las comerá en un futuro. Se me ocurrió entonces la idea de que al tratarse de cereales en polvo, o sea harinas al fin y al cabo, seguro que se podía hacer algún tipo de comida horneada que quedara sólida y la niña comiera mejor, como galletas o bizcocho. 



Busqué recetas por Internet y he de decir que no he encontrado gran cosa, pero he probado con 3 recetas de galletas:

  1. 50% harina de trigo +50% papillas sin gluten (arroz y maíz)
  2. 50% harina de trigo + 50% papillas de 8 cereales
  3. 100%papillas de 8 cereales


Hay que decir que el punto de horno cambia mucho respecto a usar 100% harina de trigo, así que aun le tengo que pillar el tranquillo. Aunque la niña es mayor de un año y no tiene alergia al huevo, no he usado este ingrediente ni la mantequilla, ya que lo que pretendo en principio es usar las cajas de papillas sin que sean un gasto adicional para nuestro bolsillo, pues lo que hace E. con las galletas de bebé que compramos es entretenerse un rato chupándolas, dar un mordisco y acabar tirándolas al suelo o desmenuzándolas para luego no comerlas. No es cuestión de tirar más comida, sino de aprovechar lo que tenemos  en lugar de tirarlo. Así que he usado aceite de oliva y agua sin más. Sí, ya sé que son  unas galletas poco atractivas, que además no llevan ni sal ni azúcar, pero y si a E. le gustan así? Ya veremos.

Estas son las tres recetas:

  1. 50% harina de trigo + 50% papillas sin gluten (arroz y maíz). (Precalentamos el horno a 200ºC) Ingredientes para 15 galletas: 50g de harina de trigo, 50g papillas de cereales sin gluten de Nestlé, 2 cucharadas soperas y media de aceite de oliva suave y 50 ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero la harina con las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa (no es cuestión de usar los 50ml de agua, sino la necesaria para dejar una masa consistente y no demasiado pegajosa, así que es una medida de agua aproximada a lo que yo utilicé). Esta masa se extiende con el rodillo hasta que quede bastante fina y con la ayuda de unos cortapastas vamos sacando las galletas y poniéndolas sobre un papel para el horno (yo he usado formas redondas). Horneamos 10 minutos a 200ºC con calor arriba y abajo. Resultado: No quedan muy doradas, e incluso parece que están algo crudas por dentro, pero no saben a harina de trigo... Saben a "algo" hecho con harina medio cocinado, con una textura algo dura por fuera pero elástica por dentro. La próxima vez las hornearé a menor temperatura durante algo más de tiempo. La niña ha estado chupando una pero no ha sido capaz de deshacerla y mucho menos comerla.
  2. 50% harina de trigo + 50% papillas de 8 cereales. (Precalentamos el horno a 150ºC) Ingredientes para 12 galletas: 50g de harina de trigo, 50g de papillas de 8 cereales de Nestlé, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva suave y 70ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero la harina con las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa. Esta masa se extiende con el rodillo pero sin que quede demasiado fina, pues la vamos a tener más tiempo al horno a menor temperatura que la receta anterior. Con la ayuda de unos costapastas vamos sacando las galletas (en esta ocasión he usado forma de corazones) y poniéndolas sobre un papel para el horno. En la receta que encontré por Internet ponía que había que hornear durante 20 minutos a 150ºC pero en mi caso las tuve que dejar 30 minutos a 150ºC con calor arriba y abajo y después otros 5 minutos más a 200ºC para que doraran un poco. Resultado: han quedado crujientes y bien hechas por dentro, buenas para chupar pero creo que demasiado duras para que la niña las pueda morder. Tal vez en este caso debería haberlas hecho más finas y tenerlas a más temperatura durante menos tiempo. Habrá que seguir probando.
  3. 100% papillas de 8 cereales. (Precalentamos el horno a 200ºC) Ingredientes para 12 galletas: 100g de papillas de 8 cereales de Nestlé, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva suave y entre 50 y 70ml de agua fría. Receta: Se mezcla primero las papillas y el aceite en un recipiente y luego se va añadiendo el agua poco a poco para hacer una bola de masa, pero hay que decir que es una masa muy elástica, pero mucho mucho, así que no se extiende bien con el rodillo. Hay que ayudarse con los dedos para ir extirándola sin que se rompa (debe ser tan grande la cantidad de gluten que tiene que parece chicle y es muy pegajosa, por eso hay que añadir el agua que nosotros veamos adecuado sin pasarnos). Con la ayuda de unos cortapastas  vamos sacando las galletas y poniéndolas sobre un papel para el horno (en esta ocasión he usado forma rectangular, pues la masa es casi como un chicle y cuesta mucho darle otra forma). Horneamos durante 20 minutos a 150ºC con calor arriba y abajo. Resultado: Han quedado bastante deformes y poco apetitosas a primera vista pero son las que más le han gustado a E. pues son las más blanditas. No quedan crudas porque las harinas que lleva son solo de papillas, que están preparadas para disolver sin más en leche. Lo ideal sería mejorar esta receta, que no usa ningún ingrediente más que un poco de aceite y agua y no hay que añadir más harina.

Tengo todas las galletas en un recipiente de cristal e iré ofreciéndoselas a E. cada día, a ver si las va comiendo o al final me las tira a la cabeza. Para la próxima hornada intentaré mejorar las recetas, tal vez usando huevo o mantequilla... ya veremos. He incluso he pensado en hacer algún tipo de bizcocho, pero el uso de levadura química me echa para atrás, ya que no quisiera hacer demasiada cantidad y calcular la levadura necesaria puede ser algo complicado porque  para cantidades pequeñas no se puede pesar en una báscula normal. 


jueves, 1 de febrero de 2018

Elección de la trona y de la hamaca

Escribo esto cuando nuestra pequeña tiene ya 13 meses pero creo que como se trata de una compra necesaria para el futuro hay que ir barajando todas las posibilidades antes de necesitarla y hacer una compra cara sin haber pensado bien la elección. A nosotros nos la regalaron antes de que naciera nuestra hija, pero la elegimos nosotros mismos. Teníamos claro que en el futuro necesitaríamos una trona para dar de comer a nuestra hija y entre nuestros deseos estaba el que la trona fuera cómoda para el bebé, segura, y que se pudiera usar el mayor tiempo posible, al menos hasta que la niña alcanzara a la mesa sentada en una silla normal.

Al ir a buscar una trona de estas características nos dimos cuenta de que hay una infinidad de modelos en el mercado con multitud de diseños más o menos coloridos o bonitos, pero que todas podían servir y eran funcionales para lo que nosotros creíamos que necesitaríamos.

Lo primero de lo que nos dimos cuenta es que había muchas tronas que eran simplemente un asiento que se ata a una silla, que nos parecieron para niños mayores, y otras muchas con bandeja y patas y que se podían usar a partir de los 6 meses. Pero es que también vimos otras pocas que podían usarse a partir del nacimiento. ¿Desde el nacimiento? ¿Cómo es eso? Pues porque son convertibles en hamaca, es decir, que hay una posición del respaldo, la más inclinada, en la que puedes colocar a un bebé de más de 3 kg (o 3.5kg según el modelo) sujeto con un arnés de 5 puntos y un reductor adaptado.

Trona y hamaca

Todo el mundo nos recomendaba que compráramos una hamaca para cuando naciera el bebé, porque así lo podríamos tener en cualquier parte de la casa con nosotros y de forma segura, pero no nos convencía. E. nacería en diciembre, en una época de mucho frío, y no nos gustaba la idea de tener a un bebé recién nacido tan cerca del suelo, porque como bien sabéis las hamacas son muy bajitas, supongo que para darles estabilidad y seguridad. Además nos parecía muy incómodo tener que andar agachándonos para atenderla, ya fuera para dejarla o cogerla, y menos aún teniendo en cuenta que le daría lactancia materna a demanda, lo que suponía que yo iba a estar haciendo sentadillas todo el día. Pues bien, la idea de que la trona se hiciera hamaca nos encantó, porque podríamos tener al bebé tumbado y seguro a una altura más considerable del suelo. La búsqueda se acotó entonces radicalmente y según el diseño de las patas y la amplitud de la bandeja encontramos 2 modelos que nos gustaba y entre los que elegir una: la Polly Magic y la Polly Progres5, ambas de Chicco.

Trona Polly Progres5 vs. Trona Polly Magic (ambas de Chicco)

Cosas en común:
- De 0 a 3 años
- Se convierte en hamaca
- El asiento es el mismo (blando, impermeable, grande y con la misma forma)
- La bandeja extraíble es la misma (amplia y se quita la cubierta para limpiarla)
- Arnés de 5 puntos y separapiernas rígido
- Reposapiés regulable en altura e inclinación (3 posiciones)
- Plegable y con ruedas delanteras
- Apoyabrazos abatibles
- Altura regulable en 8 posiciones

Diferencias:
- Precio: Magic: 180€; Progres5: 200€
- La Magic incluye el reductor para bebé para la función de hamaca, la Progress5 no (Precio del reductor: alrededor de 20€)
- La Magic trae una barra de juegos colgantes para la función de hamaca.
- La Magic solo la hay en colores lisos, la Progres5 tiene estampado de dibujos.
- La Magic tiene un cestillo portaobjetos, la Progres5 no.
- Respaldo reclinable: Magic: 3 posiciones (ahora la hay de 4); Progres5: 4 posiciones.
- La Magic no tiene el asiento extraible para la función de elevador para cualquier otro tipo de silla de casa, mientras que la Progres5 sí.

Pues bien, para nosotros fue muy fácil decantarnos por la Magic, ya que una de las razones por la que queríamos este tipo de trona era por su función de hamaca, y como además traía ya el reductor de bebé, cosa que la Progres5 no que encima era más cara (la progres5 acababa saliendo por más de 220€ con el reductor, que aunque nos la regalen es algo a tener en cuenta) podíamos tener dos cosas en una: trona + hamaca.

Trona ANTILOP de IKEA

En vistas de que en la casitta del pueblo no teníamos nada para que E. se sentara a comer cuando cumpliera 6 meses, compramos la trona más famosa de Ikea, la ANTILOP, con la bandeja y el cojín reductor para la espalda. Nos costó todo unos de 20€, así que estaba genial para usarla ocasionalmente. 

LA REALIDAD

La peque usó mucho la trona Polly Magic de Chicco en su función de hamaca los 4 primeros meses de vida, con los juguetitos y todo lo que traía colgando, pero llegó un día en que ya se aburría de estar sentada y prefería estar incorporada jugando con otras cosas, así que la dejamos de usar hasta que comenzamos con la alimentación complementaria.

Primera experiencia con papillas:
El primer día que probamos a darle de comer algo diferente al pecho, sacamos la trona de nuevo, le quitamos el reductor y colocamos la bandeja para apoyar el cuenco con la papilla. Uff! Qué mala experiencia, la niña parecia atragantarse con las arcadas así que fuimos a sacarla corriendo de allí y fue una odisea porque con la bandeja instalada y el arnés de 5 puntos bien ajustados tardamos bastante. Hay que decir que la niña vomitó y no pasó de un susto.

Primera experiencia con BLW:
Le preparamos unos bastones de sandía sin pepitas pero la niña era aún tan pequeñita que no alcanzaba a agarrarlos en aquella bandeja enorme y que encima le quedaba casi a la altura del cuello. O sea, muy mala experiencia, al menos para ella, porque estaba impotente al no alcanzar la comida y no ser capaz de atinar a metérselo en la boca, pues los brazos quedaban rígidos hacia arriba apoyados sobre la bandeja.

Total que estuvimos varios días probando con distintos alimentos. Las papillas pasamos a dárselas sin ponerle la bandeja (intenatr dárselo, pues nunca llegó a comerlas) pero para el resto de alimentos que preparábamos para que ella los cogiera con la mano, a la pobre se le hacía imposible porque la bandeja le quedaba demasiado alta y ella con los brazos mal colocados y muy incómoda. Decidimos traernos la trona de Ikea que teníamos en el pueblo para casa, y oye, cómo mejoró la cosa! La niña alcanzaba perfectamente a casi cualquier zona de la bandeja. Además era mucho más fácil de limpiar la de Ikea precísamente por ser toda ella de plástico rígido, y el reductor se desenfunda y se lava muy bien en la lavadora. Para limpiar la Magic, con tantos recovecos, es mucho más complicado, sobre todo en esata época en la que los niños lo tiran todo fuera y lo manchan tanto por todas partes. Lo malo? Pues que no es una trona para estar demasiado tiempo sentada, pues aunque el reductor es blandito, este cubre solo la espalda y el bebé está sentado directamente sobre el asiento de plástico.

A día de hoy la niña tiene 13 meses y mide unos 75cm pero sigue usando la trona de Ikea para comer, pues aunque la de Chicco es muchísimo más cómoda, el arnés de 5 puntos le molesta, se agobia y encima la bandeja le sigue quedando muy alta, demasido cerca de la cara. Supongo que para niños que son más tragones les venga bien porque así hay menos recorrido entre la comida y la boca, pero nuestra pequeña se agobia mucho tan "incrustada" entre el asiento y la bandeja y si de principio ya se sienta con pocas ganas a comer... Y si fuera para darle nosotros la comida con cuchara, pues genial sin bandeja, pero es que esta niña solo come lo que puede coger ella con la mano. 


Diferencia al guardarlas


Diferencia entre las bandejas


En verde la altura del asiento respecto el suelo, y en rojo la altura de la bandeja respecto al asiento

No nos arrepentimos de la elección de la trona Polly Magic, porque la ha usado mucho como trona de bebé y en cuanto crezca un poquito más será la que use para comer, ya sea con la bandeja o sentada a la mesa con nosotros. Ya queda menos, pues comienza a comer de forma más ordenada y no tira tantas cosas al suelo y estamos deseando usarla, pero la que debe estar cómoda es ella.

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